Autoridades cubanas están siendo señaladas por obstaculizar iniciativas humanitarias organizadas por iglesias cristianas para llevar medicamentos, atención médica y alimentos a enfermos, mujeres embarazadas y ancianos en la provincia de Las Tunas, en medio de una dura crisis económica, sanitaria y alimentaria. Las denuncias fueron recogidas originalmente por el periodista cubano Yoe Suárez en un reportaje del medio Árbol Invertido.
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Uno de los casos ocurrió en Puerto Padre. Carlos López Valdés, líder de la Liga Evangélica de Cuba en esa localidad, organizó junto a pastores de distintas denominaciones una Jornada de Salud Comunitaria. Cerca de cien profesionales de la salud respondieron a la convocatoria y una casa pastoral fue preparada para atender pacientes y distribuir medicamentos donados.
Según López Valdés, los organizadores solicitaron previamente los permisos para evitar problemas a los médicos. El Ministerio de Salud Pública inspeccionó los espacios y, de acuerdo con su testimonio, dio su visto bueno. La jornada comenzó el 27 de julio de 2026 y alcanzó a atender aproximadamente a 200 personas.
Pero cuando la atención ya estaba en marcha, llegó una comitiva integrada por funcionarios del Partido Comunista de Cuba, Salud Pública, el Ministerio de Justicia, la Policía y el Ejército. Los pastores fueron citados y retenidos durante unas tres horas, mientras se les comunicaba que la actividad debía detenerse por falta de autorización y que el trámite requerido podía demorar hasta 60 días.
Problemas de salud
La situación resulta especialmente grave porque, según los responsables de la iniciativa, había médicos dispuestos a trabajar gratuitamente, medicamentos donados y personas enfermas esperando atención. López Valdés resumió la situación así: “Las personas siguen buscando medicamentos y quieren las consultas. Los médicos quieren seguir tratando a las personas […] y el PCC nos demora”.
Las restricciones denunciadas no terminaron allí. En junio, el Ministerio Internacional Apostólico Viento Recio, dirigido por Mario Jorge “Mayim” Travieso, comenzó a ofrecer desayunos gratuitos a 15 mujeres embarazadas alojadas en un Hogar Materno de Las Tunas. Los alimentos eran preparados y financiados por la propia congregación. Según el reportaje, funcionarios posteriormente comunicaron al pastor que la ayuda no podía continuar sin una autorización provincial.
La iglesia dirigió entonces parte de sus esfuerzos hacia ancianos en condiciones precarias. Voluntarios prepararon alimentos para adultos mayores de un hogar cercano, algunos de ellos con graves limitaciones físicas y una fuerte dependencia de la asistencia estatal. Travieso denunció que, mientras los ancianos enfrentaban hambre y escasez, las autoridades volvieron a intervenir y ordenaron detener la iniciativa de la congregación.
Embarazo y maternidad
La prohibición no eliminó la necesidad. Los ancianos comenzaron a desplazarse directamente hasta la iglesia para recibir comida. El primer día llegaron 16, posteriormente 27 y el número continuó aumentando. Fotografías difundidas por Travieso muestran a adultos mayores, entre ellos personas ciegas, en sillas de ruedas y con bastones, acudiendo al templo para desayunar. Un reporte posterior señaló que la congregación llegó a atender a unos 180 ancianos en otra jornada de asistencia.
El caso ocurre dentro de un contexto más amplio de presión sobre comunidades religiosas independientes en Cuba. Christian Solidarity Worldwide (CSW) informó que entre enero de 2025 y junio de 2026 documentó 667 casos relacionados con violaciones de la libertad religiosa o de creencias. La organización también señaló que congregaciones que intentaban responder a necesidades humanitarias fueron hostigadas, multadas y, en algunos casos, sufrieron la confiscación de la ayuda que pretendían distribuir.
Una sociedad muestra buena parte de su condición moral en la forma en que trata a quienes ya no tienen fuerzas para defenderse: el enfermo, el anciano, la mujer embarazada, el pobre y el desamparado. Cuando existen personas dispuestas a dar de comer, entregar medicinas y atender gratuitamente al necesitado, poner obstáculos injustificados a esa ayuda es un acto insensato que solo perjudica a quienes esperan por ello.
Lugares de culto
Extendemos nuestra solidaridad con el pueblo cubano, y con todas las personas que sufren los embates de un régimen que ha minimizado la calidad de vida de miles. Aun así, seguimos creyendo que la mano de Dios intervendrá a tiempo con gran misericordia y amor.
Sigamos orando por todos nuestros hermanos en Cuba, por pronta ayuda y libertad.










