En 2023 cada español consumió una media de 7 litros de este tipo de refrescos en un año, convirtiéndose en una de las bebidas más consumidas por los españoles. Aunque es una opción más saludable que otras, la realidad es que su consumo diario puede tener consecuencias. Te lo contamos.
La Coca-Cola Zero se ha convertido en una de las bebidas más consumidas en nuestro país tanto de forma esporádica como de forma habitual o diaria. Según datos de 2020, el 63% del volumen de ventas en España de ese año provino de bebidas bajas en o sin calorías, un dato que no ha dejado de crecer desde entonces. De hecho, en 2023 cada español consumió una media de 7 litros de este tipo de refrescos. Y es que, frente a otros productos como la Cocacola normal o las bebidas alcohólicas, esta es una de las opciones más saludables que se pueden consumir. Sin embargo, como en casi todo, hacer un consumo elevado de este tipo de bebidas puede suponer un riesgo para la salud.
Para empezar, como explica a CuídatePlus Nuria El M’Rabet, miembro de la Comisión de Educación Alimentaria del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa), “aunque su consumo es seguro dentro de los límites establecidos por las autoridades sanitarias internacionales, no se trata de una bebida nutritiva, ya que no ofrece ningún valor añadido en términos de vitaminas, minerales o fibra”.
Además, su consumo habitual “no se recomienda como sustituto del agua ni como parte de una alimentación equilibrada”.
Y es que, la Coca-Cola Zero “es una bebida sin calorías ni azúcares añadidos, diseñada para ofrecer un sabor lo más parecido posible al de la Coca-Cola original, pero sin aportar energía”. Su composición incluye “agua carbonatada, que le proporciona el gas característico, además de colorante caramelo (E-150d), acidulante (ácido fosfórico), edulcorantes intensos como el aspartamo y el acesulfamo K, aromas naturales y cafeína”.
A diferencia de la versión clásica, en la Coca-Cola Zero el dulzor no proviene del azúcar, sino de estos edulcorantes artificiales, que, como apunta la experta, “son cientos de veces más potentes que el azúcar aunque no aportan calorías”.











