Manos perversas claramente identificadas pretenden desestabilizar a la Universidad Autónoma de Chihuahua, la historia de cada proceso electoral exacerbado ahora por la polarización que promueve el régimen en la entidad. Intentan generar, sin éxito, un movimiento artificial exagerando deficiencias en la institución, sin que los alumnos se hayan enganchado.
Son los ideólogos y estrategas de la demagogia populista, movidos desde la misma dirigencia del Partido. Por razones que luego explicaré, Ariadna Montiel se encaprichó con Chihuahua y como fracasó en cada una de las acciones para someter a la gobernadora Campos, resolvieron ir por las orillas.
En su nueva estrategia de golpeteo eligieron a la UACh como uno de los centros de su lucha desleal. Están convencidos de que acciones desestabilizadoras, como un movimiento universitario, sería favorable para los candidatos de Morena. Así son, no les importa la Universidad, quieren secuestrar al estado de cualquier forma.
También fracasarán en su nuevo intento de complot, la Universidad tiene problemas como todas las instituciones educativas públicas del país, principalmente por que los presupuestos se han ido reduciendo progresivamente, tanto que ahora prácticamente todo el presupuesto es para nómina magisterial y administrativa. Chequen ese dato.
Pese a las deficiencias sobredimensionadas por la narrativa complotista, salvo unos cuantos (la imagen frente a la puerta de rectoría con dos estudiantes protestando es el mejor ejemplo), todos los estudiantes están concentrados en sus tareas académicas. Den una vuelta por las diferentes facultades, maestros y alumnos ocupados en lo suyo.
Sin embargo, sería un error minimizar los intentos desestabilizadores, no son los aprendices de porro quienes representan peligro. Estos enajenados carecen de liderazgo hasta para generar un debate en cualquiera de las cafeterías, el peligro está en sus poderosos padrinos.
Recordemos la toma de las instalaciones el semestre antepasado, cuando destruyeron la puerta principal y se instalaron en las oficinas de rectoría. De no ser por la rápida y eficiente intervención de Secretario General de Gobierno, Santiago de la Peña, aquel movimiento pudo prender, sin tener la menor base estudiantil. La mayoría de los que participaron en aquella efímera toma no eran estudiantes.
Otra vez vienen, exactamente con el mismo librito, contra la Universidad, objetivo histórico de la izquierda radical, ahora empoderada en Morena. Ya los conocemos: reclaman desatenciones del rector y los directores, inventan problemas, distribuyen panfletos, manejo de redes y medios pagados por el régimen e insultan a las autoridades universitarias.
Es un modus operandi muy bien conocido, lo vinieron planeando desde las vacaciones de verano y lo pusieron en marcha al ingreso de los alumnos, hace un par de semanas. El rector Luis Rivera y los directores de facultades deben cerrar filas, estar atentos a las señales de agitación y resolver aquellas deficiencias que son motivos reales de disgustos.
Sería un error tomarlos a la ligera, aunque son dos o tres los desubicados que ofician de porros al servicio del populismo morenista, la Universidad es demasiado sensible para ignorarlos.
Rompeolas
Al interior de Morena corren versiones de que, con los últimos acontecimientos de Rocha Moya, la senadora con licencia, Andrea Chávez, no sólo se habría quedado fuera de la competencia por el gobierno del estado, que presumiblemente tampoco la dejarán llegar a la Presidencia Municipal de Juárez, lo que podría ser su premio de consolación. Puede ser, en el episodio de Sinaloa los grandes derrotados fueron López Obrador y sus duros, por consiguiente Adán Augusto, patrocinador de la Senadora. Precisamente hoy detuvieron al “Koki”, uno de los operadores de La Barredora y el senador Inzunza se declaró independiente. ¿Concidencias?.











