*Corral, vulgar instrumento de golpeteo
*A golpes quieren imponer el populismo
*B. Caraveo en la liga de conspiradores
*Panchito les importa tres cacahuates
Observadores imparciales de perfil conciliador, insisten en que Gobierno del Estado debe bajar el guante contra Javier Corral, procurando armonía política en la entidad, pues en “éstos pleitos no hay ganadores, todos pierden”. Esa narrativa de “paren y déjenlo en paz” tomó fuerza tras el episodio de la librería, apoyados en la lógica de que clausurar un centro de cultura era un despropósito mayúsculo, que le daban armas para justificar su campaña oscura.
Tengo tres razones para estar en desacuerdo. Primero: no es el gobierno de Maru Campos quien la trae contra Corral, es Corral siguiendo obstinadamente la persecución contra Maru, iniciada en los últimos dos años de su gobierno. Segundo: por más disposición que tuviese el gobierno local en resolver las diferencias en una mesa de acuerdos políticos, Corral jamás aceptaría, lo impulsan rencores patológicos y exaltados apetitos de venganza. Y tercero: Corral no es problema en sí mismo, el problema son los operadores siniestros del régimen cuatroté, cuyos nombres empiezan con A, usándolo de vulgar golpeador para socavar al gobierno estatal pensando en las próximas elecciones.
Los complotistas, a quienes he llamado la “Liga del mal”, están convencidos de que, para instaurar el régimen del populismo en Chihuahua, necesitan hacer inviable el gobierno de Maru Campos. La gobernadora entiende y padece sus conspiraciones, sin embargo se ha pasado de paciente, recordemos que los juicios políticos no prosperaron, las denuncias con origen en auditorias oficiales tampoco, a ninguno de sus colaboradores los ha tocado judicialmente y cuando detuvieron al fiscal de la corrupción duartista, lo hicieron a petición de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. ¿Campaña contra Corral? Por supuesto que no, ¿Preso político el tal panchito? Tampoco, es instrumento transitorio del complot.
El numerito en el senado que montaron Bertha Caraveo y Gustavo Madero, teniendo a Corral de testigo, es sólo un episodio más en el asedio a Chihuahua. Panchito González les importa tres cacahuates, es más lo necesitan detenido para justificar su campaña de infundios. Ellos van contra la gobernadora Campos, o cómo explican que hayan decidido litigar política y mediáticamente, en vez de combatir el asunto en los juzgados. Liberarlo es sencillo, la presidenta de la CNDH es devota fiel al régimen, que se desista y el caso legal se desmorona. Pero no, quieren escándalo.
Ignoro en qué terminará el desencuentro, pero tengo la certeza de que Corral insistirá contumazmente sobre sus vilezas el resto de su vida. Quienes lo defienden de buena fe, por cierto un puñado, precisan entender que se trata de un hombre sustraído de la realidad, un iluminado convencido de ser moral e intelectualmente superior. No es un político engreído y lagartón forzando negociaciones ventajosas, con el cual se puedan establecer acuerdos.
Si fuese político en vez de iluminado, ahora mismo el presidente municipal de Chihuahua sería Fernando Álvarez Monge, pony Lara, Rocio Reza o el propio Gustavo Madero. No digo lo anterior porque si, cuando Maru ganó las votaciones internas hubo una reunión con Marko Cortes, en el CEN del PAN. Ahí el grupo ganador ofreció la alcaldía para gente de Corral, pero el señor gobernador se negó a contestar el teléfono, cancelando cualquier posibilidad de negociación política. Por sus rencores mal curados dejó tirados a quienes le sirvieron durante años.
Desde entonces había elegido el camino de la conspiración, herido en lo más profundo de su ensanchado orgullo porque no pudo frenar a Maru e imponer a Madero. Si a Maru le tiemblan las piernas y acepta la diputación que el propio Corral ofreció vía Serrato, ahora Madero sería gobernador y él estaría feliz esperando los tiempos de la senaduría, sintiendo legitimo orgullo de su origen panista. Fracasaron sus planes y el gobierno de Maru es el peor, el PAN perdió identidad y es indigno de contarlo entre sus militantes.
¿Cómo lidiar con él? Es pregunta recurrente que dejo abierta, convencido de que los acuerdos políticos no son vía, como tampoco la actitud conciliadora que mostró el gobierno frenando los proceso penales o cerrando los ojos a sus infamias. El hombre seguirá en su campaña porque destruir está en su naturaleza. De construir no sabe absolutamente nada, pero destruyendo es campeón, es lo suyo, así creció y así se hizo de un nombre en la política nacional. Lo he dicho antes, es y siempre será Javier actuando de Corral y Corral actuando de Javier.











