En medio de la dura retórica de la Casa Blanca, la superestrella puertorriqueña subirá al escenario el domingo con la promesa de un mensaje de unidad: “El mundo bailará”
The New York Times
El Super Bowl nunca ha tenido un artista de medio tiempo —ni una polémica— como Bad Bunny.
La superestrella latina, quien conquistó el streaming mundial a punta de canciones de reguetón aderezadas con sonidos nostálgicos de su Puerto Rico natal, se dispone a hacer historia el domingo, ofreciendo la primera actuación totalmente en español en los 60 años de historia del partido. Será el remate de una figura transformadora del pop latino, que ha batido récords de taquilla en todo el mundo, ha acumulado 15 éxitos en el Top 10 y el domingo se llevó el álbum del año en los Grammy, otro hito para la música latina.
Sin embargo, antes de que haya cantado una sola nota, la participación de Bad Bunny en el Super Bowl se ha convertido en un foco de tensión política en medio de la represión migratoria por parte del gobierno de Donald Trump, y ha suscitado temores entre las comunidades latinas de Estados Unidos, inmigrantes o no. En septiembre, cuando la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) lo anunció como estrella principal del medio tiempo, los comentaristas deportivos y de los medios de comunicación interpretaron la medida como un movimiento astuto por parte de una liga que pretendía ampliar su presencia mundial. Pero la Casa Blanca y los medios de comunicación de derecha se volcaron a condenar la decisión.











