Se conoce como Reforma protestante —o, simplemente, Reforma— al movimiento religioso cristiano iniciado en el noroeste de Europa en el siglo XVI por Martín Lutero, que presentó un desafío religioso y político al papado y la autoridad de la Iglesia católica, llevando a un cisma dentro de esta para dar origen a numerosas iglesias y corrientes religiosas agrupadas bajo la denominación de protestantismo.
Otra denominación usada para este movimiento por algunos historiadores, como Ricardo García Villoslada, es el de «revolución protestante».
Ocurrida hacia el final del Renacimiento, se considera a la Reforma como uno de los acontecimientos que marcaron el final de la Edad Media y el comienzo de la Edad Moderna en Europa. Es motivo de debate entre los académicos modernos cuándo llegó a su final la era de la Reforma.
Movimientos reformadores tempranos habían ocurrido en el seno del cristianismo occidental antes de la aparición de Martín Lutero y otros reformadores protestantes. Entre los precursores de la Reforma protestante estaban personas como Pedro Valdo, John Wycliffe o Jan Hus. No obstante, por lo general se considera que la Reforma protestante empezó el 31 de octubre de 1517 con la publicación de las Noventa y cinco tesis, escritas por Lutero. Lutero fue excomulgado en 1521 por el papa León X, y ese mismo año fue condenado por el Sacro Imperio Romano Germánico, que oficialmente prohibió a sus ciudadanos defender o propagar las ideas de Lutero.Lutero sobrevivió gracias a la protección del príncipe elector Federico el Sabio.
La expansión de la imprenta de Gutenberg ofreció los medios para la rápida diseminación de materiales religiosos en las lenguas vernáculas. El movimiento inicial en la actual Alemania se diversificó y otros reformadores, como Ulrico Zuinglio y Juan Calvino, con teologías diferentes, empezaron a aparecer en los países cercanos.
La Reforma tuvo su origen en las críticas y propuestas con las que diversos religiosos, pensadores y políticos europeos buscaron provocar un cambio profundo y generalizado en los usos y costumbres de la Iglesia católica, además de negar la jurisdicción del papa sobre toda la Cristiandad; para los protestantes el papa es solo el «obispo de Roma» y sus doctrinas religiosas serán conocidas como papismo y las políticas como cesaropapismo. El movimiento recibirá posteriormente el nombre de Reforma protestante, por su intención inicial de reformar el catolicismo con el fin de retornar a un cristianismo primitivo o puro, y debido a la importancia que tuvo la Protesta de Espira, presentada por algunos príncipes y ciudades alemanas en 1529 contra un edicto del emperador Carlos V tendente a derogar la tolerancia religiosa que había sido concedida anteriormente a los principados alemanes.
Este movimiento hundía sus raíces en elementos de la tradición católica medieval, como el de los Alumbrados y la reforma del Cardenal Cisneros en España, y también el movimiento de la Devoción moderna / Devotio moderna en Alemania y los Países Bajos, que era una piedad laica antieclesiástica y centrada en Cristo. Además, la segunda generación del humanismo la siguió en gran medida. Comenzó con la predicación del sacerdote agustino Martín Lutero, que revisó la doctrina de la Iglesia católica según el criterio de su conformidad a las Sagradas Escrituras. En particular, rechazaba la teología sacramental católica que, según Lutero, permitía y justificaba prácticas como la «venta de indulgencias», consideradas un secuestro del Evangelio, el cual debía ser predicado libremente y no vendido.
La Reforma protestante se esparció a otros países europeos durante el siglo XVI. Para mediados de siglo, el luteranismo dominaba el norte de Europa. La Europa oriental ofreció un semillero para variedades aún más radicales de protestantismo, en tanto los reyes eran débiles y los nobles en cambio fuertes, además de un número escaso de ciudades y un pluralismo religioso de larga data en la región. La Reforma protestante dependió del apoyo político de algunos príncipes y monarcas para poder formar iglesias cristianas de ámbito estatal (posteriormente iglesias nacionales). Los principales exponentes de la Reforma protestante fueron Martín Lutero y Juan Calvino.
El protestantismo ha llegado a constituir la segunda gran rama del cristianismo, con un grupo de fieles que actualmente supera los 900 millones.
En general, los Reformadores afirmaban que la salvación era un estatus completado que se basaba solo en la fe en Jesucristo, y no un proceso que pudiera involucrar las buenas obras, como se creía en la perspectiva católica. El protestantismo también introdujo una nueva eclesiología.
La Contrarreforma representa los esfuerzos católicos iniciados en respuesta a la Reforma protestante y sus causas.












