Cuando se trata de pan, los supermercados tienen una variedad abrumadora. Sin embargo, el pan que comemos puede tener un impacto sorprendente en nuestra salud.
Como muchos de nosotros, empecé a hacer masa madre durante el confinamiento por el coronavirus en 2020. Mis colegas de la BBC publicaron una guía paso a paso, y yo, junto con miles de personas, me animé a probarla.
Debo confesar que no empecé completamente desde cero, ya que una amiga me había regalado un poco de su masa madre: la mezcla viva de levadura silvestre y bacterias que ayuda a que el pan suba.
Tras muchos intentos fallidos, no solo se volvió comestible, sino también delicioso. No tengo un método muy preciso, pero suele salir bien.
Mi pan no solo sabía mejor que el del supermercado, sino que no contenía esos ingredientes ultraprocesados que, según los científicos, no son especialmente buenos para la salud.
Cinco años después, mi masa madre sigue dando frutos y la uso con regularidad.
Pero no todos tenemos tiempo para hornear nuestro propio pan a diario. La masa madre artesanal también puede ser extremadamente cara. En comparación, el pan de supermercado es barato y práctico.
Pero con tantas opciones en el supermercado, puede ser difícil saber qué es mejor comer. Entonces, ¿cuál es el pan más saludable y qué debemos tener en cuenta al comprar una hogaza?











