Ojinaga Chih.- En Romanos 6:17-18, ser esclavo del pecado significa estar bajo el dominio del pecado, incapaz de resistirlo y obedeciendo sus deseos. Sin embargo, Romanos 6:18 nos dice que la liberación de esta esclavitud viene a través de Cristo, quien nos hace siervos de la justicia.
Los que eran «esclavos del pecado», porque se encontraban bajo el influjo del «padre de la mentira», son liberados mediante la participación en la Verdad, que es Cristo, y en la libertad del Hijo de Dios ellos mismos alcanzan «la libertad de los hijos de Dios» explico Moreno Ponce, pastor titular de la 1ra. Iglesia Bautista El Calvario.
Inicialmente, todos somos esclavos del pecado, lo que significa que estamos obligados a obedecer nuestros deseos pecaminosos.
En Romanos 6:18-22, Pablo describe la transición de la esclavitud al pecado a la esclavitud a la justicia, enfatizando que la libertad del pecado no es una licencia para la anarquía, sino una llamada a servir a la justicia y a Dios. Antes, los creyentes eran esclavos del pecado, llevando frutos de vergüenza y muerte; ahora, liberados de esa esclavitud, son llamados a servir a Dios y a la justicia, cosechando frutos de santidad y vida eterna.
¿Qué significa ser siervo de justicia?
Más bien, significa que los cristianos son liberados del poder del pecado, de su tiranía, dominio y esclavitud. Los cristianos ya no son esclavos del poder gobernante del pecado, aunque aún experimentan tentaciones y las «mociones del pecado» en sus cuerpos mortales.











