Primero quiso ser candidato a la Presidencia Municipal y estaba en su derecho, era y es uno de los panistas más completos de Chihuahua. Después, cuando lo traicionó el destino tras el accidente donde murieron los agentes de la CIA y el acuerdo con García Harfuch para renunciar a la Fiscalía, abandonó temporalmente sus pretensiones. Luego, con otro tono y nuevos ánimos, volvió a retomar su campaña. Como pronto sintió el rechazo de quienes toman las decisiones en el PAN, al poco rato quiso convertirse en gran elector y propuso bajarse de la contienda a condición de que Manque Granados fuese candidata. De último su propósito desesperado era tirar a Santiago, hasta que ayer lo desacomodó la revelación de la gobernadora, al informar sobre investigaciones en curso. Transversalmente quiso engañar a panistas, empresarios y medios con la mentira de que pidió y le fue concedido permiso para el activismo, empalmado su discurso con la versión reiterada de que no había investigaciones en su contra.
En cada etapa de su evolución política vamos viendo a un César Jáuregui diferente, observada principalmente en su relación con la gobernadora. Cuando iba de favorito le llamaba “jefa”, después se conformaba con simular que tenía permiso, luego desafiaba con que no había investigaciones en su contra. Ayer que destrozaron el último de sus argumentos (la no investigación) aventó su resto: “a mí no me doblarán”, aceptando por vez primera su indisciplina. Así va la evolución de César Jáuregui desde que iba de favorito para la alcaldía hasta hoy, cuando dejó ver su motivación presente; Apostar por la derrota del PAN con la esperanza de ser el gran santón en la reconstrucción de un panismo que imagina desecho, pasado julio. Es la evolución de un prospecto con facultades para encabezar proyectos relevantes, que termina convertido en conjurado contra su partido.
En ese vertiginoso trayecto evolutivo ha sido incapaz de la menor autocrítica. Todos tienen culpa de sus problemas menos él. Está olvidando un principio lógico de la política como de la vida; nada más se comete un error, los demás son consecuencia. Su principal error es haber desatendido una severa amonestación mediática (uno de los columnistas más influyentes del país le mandó el recado, con el departe de quién), sosteniendo al jefe de ministeriales a pesar de que el gobierno de los Estados Unidos le había retirado la visa. Tomó el hecho con la displicencia del ignorante que ve pasar los acontecimientos frente a sus ojos, sin saber por qué ni para qué. Error gravísimo en alguien obligado a conocer las posibles consecuencias. En vez de tomar distancia, se confabuló con el funcionario cuestionado y aceptó como brillante su plan de reventar el ahora famoso narcolaboratorio. Era su salida triunfante de la Fiscalía, con esa medalla colgada al cuello quién podría quitarle la candidatura.
Nunca quiso reconocer ese primer error ni los subsecuentes y ahora, en su versión más reciente se manifiesta orgulloso de ir a prisión por un operativo fallido que canceló su proyecto edilicio, en donde la imprudencia terminó con la vida de cuatro personas; dos agentes en activo de la Fiscalía a su cargo y dos de la CIA. Discúlpame, César, no veo heroísmo en esa acción. Lo que si veo, es una concatenación de errores que ten han llevado hasta la sinrazón política de confundir tu lucha particular contra las principales figuras de tu partido, con el gravísimo momento que vive el país. Tu enjundia es digna de mejor causa, hoy los mexicanos estamos entre el autoritarismo de la demagogia populista y la libertad democrática. Tu indisciplina te llevó, quieras o no, a colocarte en el lado equivocado de la demagogia.
Barrio, Don Luis y los panistas destacados que mencionas en tu video más reciente, lucharon en adversas circunstancias contra el autoritarismo del viejo PRI. Tu y quienes te acompañan intentan socabar la unidad del PAN y reducir sus posibilidades de triunfo. Ahí radica tu enorme contradicción, postulas que trabajas por la unidad del PAN, mientras tus hechos favorecen al adversario. ¿En el PAN sólo existe unidad legítima en torno a ti?, ¿fuera de ti no pueden construirse alternativas genuinas para la capital?. Mientras tus hechos contradigan tus palabras, es legítimo dudar de tu credibilidad. Ya te viste de gran santón cuando el PAN pierda la elección. Pues no, Marco Bonilla y muchos alcaldes y diputados ganarán. Ayer lo dije, hoy lo refrendo; no se crean tan importantes, ni el uno por ciento de los electores están pendientes de su lucha, ellos atienden sus problemas diarios y disfrutan de sus propios gustos. Los chihuahuenses libres se van a manifestar, el episodio de hoy será una nota marginal en la gran batalla que tenemos por delante.












