10 años siendo libres…
Tomar la determinación de escribir a titulo personal, de asumir el compromiso de analizar y decir las cosas con estilo propio, por nuestra cuenta y riesgo, era un sueño largamente acariciado, hasta que en septiembre de 2015, un par de vagos vinieron a charlar para convencernos de abrir un espacio propio y después de 10 años, aquí seguimos.
La Jiribilla fue un proyecto que tenía y sigue teniendo la intención de la libertad, de ser críticos, de ser sumamente críticos, de ser sarcásticos, sin el insulto barato, sin el ataque visceral.
Es hacer el análisis de lo que pasa y en los tiempos electorales de lo que puede pasar, no de lo que uno quiere que ocurra, o de lo que uno desea suceda, es hacerlo sin filias, ni fobias, mucho menos por paga o por rencor por la falta de la misma.
Es por eso que en ocaciones nos hemos metido en problemas, al afirmar, con un análisis estadístico y de circunstancia electoral, que tal o cual candidato o candidata puede perder la elección y el motivo por el cual pudieran ser derrotados.
Dos o tres de ellos, todavía guardan rencores por una columna que con cierto nivel de certeza, semanas antes del día de la elección señaló que serían derrotados. Y más o menos eso pasa con algunos funcionarios de todos los niveles, cuando se hace el análisis de porque pudieran dejar el puesto que desempeñan y en el que cometen errores garrafales.
Hay quien me pregunta si escribimos con la ideología por delante y la respuesta es un tajante no, es analizar los hechos desde nuestra esquina y viendo hacia el futuro lo que puede llegar a ocurrir, nos guste o no.
Los primeros años fueron aciagos, difíciles en extremo, tener que rifar el carro para poder hacer frente a las deudas y la manutención del hogar, luego una moto y después una troca y claro, soportar las burlas de quienes nos decían que teníamos que ser “más lambiscones”, “menos duros”, “más inteligentes” para lograr acuerdos y con eso poder sostener el proyecto.
Pero la terquedad nos caracteriza y claro, lo burlones, el sarcasmo y la critica nos encantan, de tal forma que no había espacio para vía la lambisconería tratar de ganar el favor que nos diera para la manutención.
Errores muchos, risas todavía muchas más, gente enojada y otros realmente preocupados, pero todos los días es levantarse y saber que estamos persiguiendo el sueño de cuando éramos niños, “ser periodista”. No crea usted que ya lo logramos, claro que no, siento una enorme envidia y respeto por los que ya lo lograron, este tundeteclas no pasa de ser un reportero, que medio sabe platicar los temas políticos del día y nada más. No es falsa modestia, ni nada de eso, créame que todos los días encuentro motivos para reírme de los errores cometidos, de los errores de sintaxis, de dedo, de ortografía que por las prisas de subir la nota, no revisamos puntualmente.
Cuando alguien me pregunta que si se escribir y si conozco las reglas del español, mi respuesta invariablemente es la misma. “No, yo no se escribir, solo se platicar las cosas y hasta hoy es día que no conozco los diptongos, ni esas cosas, mediten que en la casa de mis abuelos había uno grandote, donde había un columpio y ha de ser cierto”.
Hacemos experimentos, usamos las redes sociales para videocolumnas, para el comentario rápido, para tratar de estar más cercanos a quienes nos siguen, para tarar de abrir canales de comunicación y nos da mucha risa, ver los errores que cometemos.
Hoy somos varios los que hacemos todos los días La Jiribilla, Chuy reportando el municipio, Karla en el Congreso y la fuente política, Mara en palacio, “El Cone” en la policiaca y claro, Doña Vicky como reina de la oficina en papel de Editora en Jefe. Ya hasta “El Gymbo”, mi hijo se ha sumado a empezar a subir notas.
Y todos los días el compromiso es el mismo, tratar de informar y claro, construir una columna política que cuando menos sea interesante, que a usted estimado lector, le parezca “sabrosa” y que si es posible, se convierta en tema de charla en las mesas de café.
Hay días que lo logramos y nos vamos a dormir con la satisfacción del deber cumplido, hay días que termina el día con el sabor de que nos faltó algo. Pero siempre hay un día de mañana para volver a intentarlo.
Hoy es la columna para agradecer, para decir un enorme ¡GRACIAS!, a todos ustedes, que hacen que “La Jirigrilla”, sea una columna comentada y señalada de tener más o menos cierta certeza.
Ya son 10 años, Dios en su enorme misericordia nos permita seguir haciendo lo que más nos divierte, lo que más nos apasiona hacer, que nuestra Santísima Madre Maria de Guadalupe, nos proteja con su manto y nos de la salud suficiente para seguir haciéndolo el tiempo que Dios disponga.
Hoy César Ibarra, “El Jiribillo”, solo escribió para agradecer, pues ante tantas manifestaciones de cariño y buenos deseos, no queda más que decirlo, con todas sus letras, ¡Muchas Gracias!






