Ojinaga Chih.- Antes de que arreglaran la carretera a Chihuahua, todos temblábamos al llegar a la **Curva del Diablo**: una curva cerradísima en donde el asfalto parecía acabarse y el abismo te miraba de frente.
Los traileros contaban que en noches de luna nueva se aparecía un camión fantasma sin luces que te empujaba hacia el barranco… o que escuchaban risas y un olor a azufre justo en la curva. Más de uno juraba haber visto ojos rojos en el retrovisor y frenaba en seco.
Unos decían que era el diablo cobrando almas de borrachos; otros, que eran los espíritus de los que se habían matado ahí. Lo cierto es que esa curva se llevó muchos, hasta que la enderezaron hace unos años.
Ahora pasa uno tranquilo… pero los viejos de Ojinaga todavía se persignan cuando pasan por ahí y bajan la velocidad “por si acaso”.
¿Tú la alcanzaste a conocer? ![]()
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