Exhibe Trump a México en la ONU / Costumbre y con razón / Andrea o Cruz hoy? / Maru optimista…
POR LA RAZÓN que cada quien defina, México fue expuesto, o mejor dicho, desnudado públicamente por Donald Trump, el presidente del país más poderoso del mundo.
Esta vez no fue a través de un “tuitazo” ni en una rueda de prensa; fue ante el seno de la Organización de las Naciones Unidas, frente a los representantes de los 193 países que integran el organismo internacional.
En su participación, Trump enfocó parte de su discurso en México y, en pocas palabras, señaló que nuestro país es el epicentro de los cárteles de las drogas. Vaya aseveración ante todo el mundo.
Una expresión que sonó casi como un grito de guerra contra los grupos delictivos mexicanos, a los que su gobierno ha clasificado como organizaciones terroristas, en una categoría similar a la de grupos como Al Qaeda.
Pero Trump fue todavía más allá al señalar que el gobierno mexicano da cobijo a estos grupos criminales. Y por si algo faltara, días antes había enviado un informe al Congreso Federal estadounidense prácticamente en los mismos términos.
La ofensiva verbal no terminó ahí. La llamada zar antidrogas estadounidense, Sara Cartier también advirtió que los llamados narcopolíticos mexicanos tendrán que rendir cuentas ante Estados Unidos y que ese país se encargará de que haya justicia.
Demasiada y despiadada exhibición contra México, o mejor dicho, contra el régimen que gobierna el país. Trump considera que México debe recuperar el control de su territorio de manos de quienes identifica como enemigos de la humanidad.
De ese tamaño son los señalamientos del hombre más poderoso del mundo y, aunque resulte incómodo reconocerlo, algunas de sus acusaciones encuentran sustento en la realidad de regiones donde el crimen organizado mantiene una fuerte presencia y disputa el control territorial.
Ahí están Michoacán, Zacatecas, Tamaulipas, Guerrero, Nayarit, Tabasco y otras entidades donde la presencia de los grupos criminales forma parte de una problemática que el gobierno mexicano no ha logrado resolver.
POR CIERTO, hay una versión que apunta a que hoy podría definirse al defensor de la Cuarta Transformación en el estado de Chihuahua, aunque por la complejidad del caso la decisión podría prolongarse hasta el final del mes.
La elección se va a complicar todavía más de lo que ya está, porque los grupos en disputa siguen sin ceder y Tabasco y Palacio Nacional no terminan de ponerse de acuerdo.
Y agréguele el elemento de las posturas de las dirigencias nacionales del Partido Verde Ecologista de México y del Partido del Trabajo. El primero asegura que podría romper con Morena e ir con Cruz Pérez Cuéllar si Morena decide desecharlo.
El PT, más o menos lo mismo, pero del lado de Andrea Chávez, incluso manejándola como su propia candidata. “Calma, calma”, como diría la presidenta Claudia Sheinbaum.
Es sabido que ambos partidos utilizan este tipo de presiones para buscar posiciones y espacios de poder, pero también saben que no pueden divorciarse fácilmente de Morena. A la gallina de los huevos de oro hay que cuidarla, porque de ella depende buena parte de su fuerza electoral.
LA GIRA en la Ciudad de México de la gobernadora del Estado, María Eugenia Campos Galván, por lo menos en apariencia, resultó exitosa, luego de que fue recibida por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, y por integrantes del Consejo Técnico de la Comisión Nacional del Agua.
Los temas tratados por la mandataria fueron prácticamente los mismos que planteó en el oficio mediante el cual solicitó a la presidenta Claudia Sheinbaum una reunión durante su visita a Ciudad Juárez.
El agua del Tratado con Estados Unidos, el gusano barrenador y, de manera automática, el tema de seguridad y la participación de agentes de la CIA, estuvieron sobre la mesa.
No hubiese sobrado que también se abordara el tema de salud, concretamente la construcción del Hospital del IMSS en la capital del estado y el problema del abasto de medicamentos en el sector público.
La mandataria se mostró optimista después de las reuniones y eso, de entrada, es una señal positiva. Aunque tampoco es descartable que simplemente la hayan escuchado, lo cual, en un régimen que mantiene muchas veces cerradas las puertas a la oposición, ya es algo que no debería darse por sentado.











