Ahora mismo está en proceso una estafa a escala nacional que involucra a cientos, probablemente miles, de inversionistas en diferentes ciudades del país. Se trata de proyectos inmobiliarios de alta gama que ofrecen a sus clientes en preventa departamentos en torres de lujo o metros cuadrados comerciales, pero jamás los concretan.
Sucede que no terminan el desarrollo y luego se hacen los desaparecidos, escondidos entre abogados y supuestas influencias gubernamentales, mientras los enganchados con la “oferta” buscan sin éxito la forma de recuperar al menos su inversión inicial. Pongamos que se trata de una Aras VIP, aunque no necesariamente lleva el conocido esquema de la pirámide Poncy, pero si tiene que ver con “adelantar” dinero.
El ahora conocido esquema de timo empezó en Monterrey poco antes de la pandemia, con el Grupo INSAR, de Federico Sada Rivero y otros miembros de su familia. Ellos fueron demandados ante la Fiscalía General de Nuevo León por un fraude de 170 millones de pesos. Siguió en Querétaro, donde la empresa “Avanta Gardens Querétaro” fue denunciada por un fraude multimillonario en 2020, cuando recibieron pagos adelantados para departamentos de lujo, pero no entregó absolutamente nada, pues el desarrollo jamás quedó terminado. En 2023 trasladaron la crisis a Tijuana donde defraudaron a 160 familias ofreciendo el mismo esquema, departamentos o metros cuadrados de locales comerciales sin entregarlos.
Los presunta autores intelectuales de la estafa son juniors millonarios radicados en Monterrey, presumiblemente ligados con Banregio, en cuyo banco están radicados fideicomisos y demás instrumentos financieros que ofrecen a sus “clientes”, para dar seguridad en la inversión. ¿Banregio involucrado en estafas multimillonarias? Es lo que sospechan algunos defraudados.
Por la impunidad con que actúan, las víctimas sospechan que los timadores también reciben protección de autoridades gubernamentales, pues llevan años en la estafa y siguen con ella sin que las demandas en su contra consigan prosperar, siendo que torres y plazas quedan a medias o apenas empezadas.
El punto es que un conocido apellido chihuahuita aparece ligado a los presuntos estafadores. Entre las víctimas se comenta de tiempo atrás que Cristina Mesta Cantú, expareja de Federico Sada Rivero, habría oficiado como “enganche” de varios inversionistas chihuahuenses, ninguno de los cuales recuperó su dinero ni recibió la contraprestación ofrecida. La señora Mesta se hizo ojo de hormiga, cortando toda comunicación con los enganchados.
Una recomendación a las víctimas del millonario timo, busquen contactos en el nuevo régimen, el problema lleva años sin desatorarse en las fiscalías estatales y con la reforma judicial menos avanzará. Como ahora todo se mueve con la voluntad del régimen, tratándose de fifís podría actuar contra ellos. Queda el apunte sólo como sugerencia no pedida, vivimos nuevos tiempos y no son buenos para la justicia.











