Ojinaga Chih.- El cambio de rutina obliga a realizar tres trabajos de forma simultánea, el profesional, el familiar y el del hogar
Hombres y mujeres que se encargan del hogar y simultáneamente trabajan desde casa enfrentan un doble reto, lo que detona el estrés .
En teoría, la idea de pasar más tiempo cerca de la familia se traduciría en más horas para llevar a cabo no sólo las tareas diarias, sino también una buena oportunidad para gozar de ciertas comodidades en compañía de los seres queridos.
Sin embargo, desde los primeros días del confinamiento los padres de familia se dieron cuenta de que el escenario sería muy distinto.
Aseo personal y de los niños, revisar el correo electrónico, preparar el desayuno, atender llamadas, lavar los trastes, ver pendientes del trabajo, lavar la ropa, trabajar un poco más, cuidar a los niños, supervisar que estudien, avanzar otro poco en el trabajo, salir a pagar la luz o cualquier otro pendiente, preparar los alimentos, seguir trabajando, comer, lavar los trastes, atender alguna videoconferencia, supervisar que los niños hagan la tarea, más pendientes del trabajo, preparar la cena y acostar a los niños, son sólo algunas de las tareas que todos los días tienen que realizar sin falta los jefes de familia que además laboran desde casa.
Si bien la contingencia sanitaria está generando estrés en la población en general, como alertó la Organización Mundial de la Salud en su informe Salud mental y consideraciones psicosociales durante el brote de Covid-19, este padecimiento se presenta de manera particular en los padres de familia que viven ahora otro tipo de dinámicas.
Sin la posibilidad de contar con el apoyo de trabajadores domésticos, niñeras, ni de familiares que antes cumplían esas funciones, todas las responsabilidades se concentran en la figura de los padres de familia, dando lugar a situaciones de cansancio, dolores musculares, dolores de cabeza, falta de energía y concentración, mal humor y trastornos del sueño, entre otros síntomas.











