Ojinaga Chih.- Pablo afirmó en uno de sus discursos que cuando el rey Saúl fue removido por su desobediencia, el Señor «levantó por rey a David, del cual Dios también testificó y dijo: “He hallado a David, hijo de Isaí, un hombre conforme a Mi corazón, que hará toda Mi voluntad”» (Hch 13:22; cp. 1 S 13:14) advirtió el Pastor Álvaro Vázquez ayer desde el Templo El Restaurador.
Las palabras dichas por el Señor revelan las características que identificaron a David como un hombre conforme a Su corazón, las cuales están cargadas de significado.
Pero, el pecado de David con Betsabé fue un caso de adulterio y asesinato en el que el rey David, al ver a Betsabé bañándose, la hizo llamar a sus aposentos y se acostó con ella, lo que resultó en un embarazo. Para ocultar el embarazo, David orquestó el asesinato del esposo de Betsabé, Urías el hitita, y luego se casó con ella.
El pecado de David fue el adulterio con Betsabé y el asesinato de su esposo, Urías, para ocultarlo. Las consecuencias, pronosticadas por el profeta Natán, incluyeron la muerte de su hijo, conflictos internos y una guerra civil que desestabilizó su hogar y reino, terminando con la rebelión de su propio hijo Absalón.
La historia de Betsabé deja importantes lecciones sobre las consecuencias del pecado y la tentación, la resiliencia ante la adversidad, la importancia del arrepentimiento y el perdón de Dios, el poder redentor y la gracia divina, y el papel fundamental de la madre en la formación de la sabiduría en sus hijos concluyo diciendo el Pastor Álvaro Vázquez.











