Administrar adecuadamente los derechos de las personas ha sido, desde siempre, uno de los debates más amplios, polémicos e interminables
Administrar adecuadamente los derechos de las personas ha sido, desde siempre, uno de los debates más amplios, polémicos e interminables ya que involucra, necesariamente, primero, el reconocimiento del otro y luego el respeto a su espacio, territorio o integridad personal y cuando están en juego los intereses propios, la mayoría de las veces, resulta muy difícil hacer eso, si no es que imposible en ocasiones.
Y aunque este dilema es tan viejo como la humanidad misma, y se ha discutido tanto, y desde todas las visiones y enfoques, dando paso a grandes acuerdos o pactos sociales, como la aparición del Derecho por ejemplo para regular adecuadamente la convivencia social, la verdad es que todavía hoy resulta una discusión inacabada, profunda y de grandes repercusiones para los seres humanos, para los gobiernos y en general para la sociedad misma.
Es el caso de los bloqueos carreteros y la toma de puentes en cruces internacionales que se han efectuado en diversos puntos del territorio mexicanos, con motivo de las protestas de agricultores y transportistas enarbolan demandas justas pero que la forma de manifestarlas ha terminado por causar afectaciones importantes en varios sectores sociales, si bien no fue esa la intención de los manifestantes, sí se causaron.
Los primeros bloqueos carreteros ocasionaron que miles de personas se quedaran varadas hasta por 60 horas en carreteras de alto tráfico, fueron numerosos los videos en las redes sociales de personas que, luego de algunas horas varadas, decidieron caminar kilómetros para buscar agua y alimento, otros narrando sus experiencias al pasar la noche en la carreta en medio de la nada y sin poder moverse, evidentemente reclamando la afectación a su derecho de libre tránsito. Incontables las historias de gente que no llegó a su cita, que no llegó a su trabajo, que no llegó a su negocio, en fin, fuerte el impacto negativo.
Luego, los manifestantes decidieron hacer esos bloqueos intermitentes o selectivos, dejando pasar vehículos particulares y autobuses foráneos de transporte de personas, con lo cual disminuyó bastante el impacto negativo aunque no se eliminó por completo.
Sin embargo, terminó por ocurrir lo que era una consecuencia lógica al estrangulamiento de la circulación carretera, muchos de los productos y artículos que consumimos los mexicanos y que se distribuyen a todo el país, empezaron a escasear, ya que no pudieron llegar a sus respectivos destinos, en algunos casos como el de alimentos perecederos, con la pérdida total de su carga, en esta frontera hubo al menos un día en que escaseó la gasolina en algunas estaciones que la expenden.
Por otro lado, y adicional a los bloqueos carreteros, los agricultores tomaron algunas aduanas fronterizas en el norte de México, bloqueando el cruce a transportistas en los puentes internacionales, la de Ciudad Juárez en Puente Córdova-Américas fue una de ellas, e incluso aquí en esta frontera gradualmente fueron tomando y bloqueando todos los demás puentes internacionales, lo que ocasionó además de largas filas de transportistas varados también de particulares que va a la vecina ciudad de El Paso, Texas, con todas las molestias inherentes a un acto de esta naturaleza.
De acuerdo con una nota de mi colega periodista Mayra Selene González, y a información difundida por Manuel Sotelo, presidente de la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga (Canacar), se establece “que ya durante esta semana, algunas de las cargas más urgentes tuvieron la posibilidad de cruzar por Nogales o Laredo, pero esto incrementó considerablemente el costo, ya que el cruce de cada tráiler por Juárez – El Paso, tiene un costo de 150 dólares en promedio, y al tener que rodear 750 kilómetros a Nogales o 900 hasta Laredo, hizo que el costo por cruzar cada carga fuera de unos 100 mil pesos, ya que se le suma el hecho de que alguien que tenga que recogerla del lado americano.”
Continúa la nota: “Isela Molina, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) dijo que se trata de una situación de emergencia, ya que estuvo a punto de haber desabasto, no solo para la maquiladora, sino incluso para los productos más básicos para las familias. “Señaló que debido a que los manifestantes no tocaron el estado de Tamaulipas y el bloqueo se concentró en Juárez – El Paso, con lo cual esta frontera perdió competitividad y eso hace las inversiones extranjeras difícilmente quieran llegar aquí. La líder empresarial insistió en que no están en contra de que el sector agricultor se manifieste pero reprobó el hecho de que se afecte la economía de esta ciudad, por lo que hizo un llamado al gobierno federal a mantener el diálogo.”
En un chat de WhatsApp con periodistas, Sotelo precisó que “por esta frontera cruzan diariamente 7 mil cargas: 3 mil 500 importaciones y 3 mil 500 exportaciones, con un valor promedio por carga de 65 mil dólares”, lo que nos lleva a concluir que el daño para la economía de la frontera (por verse afectadas empresas locales directamente) podría rondar los 3 mil millones de dólares, sin duda alguna un impacto económico de grandes dimensiones.
Y es cuando tenemos que retomar la reflexión inicial de esta colaboración, sin negar ni desconocer la legitimidad y validez de las demandas de los manifestantes ¿Qué es lo que exigen agricultores y transportistas? En el caso de los productores del campo exigen mejores condiciones para realizar su trabajo, mejores precios de garantía y una reconsideración de fondo a la reforma a la Ley Nacional de Aguas que les conculca sus derechos adquiridos sobre las concesiones del vital líquido.
Los transportistas exigen seguridad en las carreteras de México, ya que en un lapso de tiempo relativamente corto, los asaltos a mano armada a este gremio pasaron de 5 diarios en promedio, a 70 en la actualidad, sin que la autoridad haya tomado acciones efectivas para controlar este delito que afecta gravemente su integridad física y su patrimonio.
¿Son válidas las demandas tanto de transportistas como de agricultores? Sí, definitivamente sí ¿Son justas? Sí ¿Se les debe conceder todo lo que exigen? Depende, ese es un tema que exige una revisión profunda de los derechos que cada gremio tiene en la Ley, los alcances reales de la reforma de la Ley del Agua pero sobre todo se les debe escuchar y atender.
Y es cuando muchos se preguntan, y con justa razón ¿Por qué la sociedad entera, la economía del país y en general la dinámica de la vida diaria se tienen que ver afectados en razón de las exigencias de algunos que, con razón o sin ella, se manifiestan afectando todo lo que ya describimos. Y la respuesta es muy compleja.
Hace ya algunos años, a propósito de una marcha del M8 en la CdMx comentaba con una colega periodista sobre los excesos que se cometieron al destruir y vandalizar edificios, autos, instalaciones públicas, comercios, sin estar en desacuerdo con el motivo de la protesta (exigir justicia, seguridad, respeto y reconocimiento a las mujeres) personalmente yo condenaba la forma tan violenta y agresiva de hacerlo, pero la respuesta de Gaby Téllez me hizo reflexionar profundamente, palabras más, palabras menos me dijo: “Es que por años y años no hay respuesta a sus demandas, están hasta la madre de que no pase nada con sus exigencias, y esa violencia y destrucción que provocaron es la misma que han sufrido por décadas, solo así las van a ver tanto la sociedad como el gobierno, y solo así, quizá, algún día las lleguen a tomar en cuenta mejor”
Algo similar está ocurriendo con los productores del campo y los transportistas, los excesos cometidos en sus manifestaciones y protestas han afectado el derecho de otros, pero lo que exigen es precisamente atención, reconocimiento y respeto, no solo al gobierno, también a la sociedad entera que, de otra forma ni se enteraría de la grave problemática que los aqueja.
Cuando por cualquier razón se lleva a una persona hasta el límite de su tolerancia, resistencia o paciencia, se puede esperar por supuesto la peor de las reacciones y solo estarán reaccionando, es decir, será un impulso de sobrevivencia más allá de leyes y derechos. Cuidado con eso.












