Ojinaga Chih.- El ciego de Siloé se refiere al hombre a quien Jesús sanó de su ceguera de nacimiento en el Evangelio de San Juan, capítulo 9. Jesús aplicó lodo hecho de saliva en sus ojos y lo instruyó para que se lavara en el estanque de Siloé, un lugar en Jerusalén. Al hacerlo, el hombre recuperó la vista, dijo ayer por la noche en su mensaje en la Iglesia El Restaurador el Pastor Álvaro Vázquez.
El Estanque de Siloé simboliza la sanación espiritual, la purificación, la obediencia y la luz del mundo (Jesús), representado por el milagro de la curación del ciego, la ley judía del «mikve» (baño ritual) y su nombre que significa «enviado». Las aguas, que venían de un túnel subterráneo, eran un símbolo de la provisión constante de Dios para su pueblo.
Jesús usó lodo en el ciego de nacimiento en el Evangelio de Juan para demostrar su poder como Creador, aludiendo a la creación del ser humano a partir del polvo de la tierra, y como una prueba de fe para el hombre, quien debió obedecer su mandato de ir a lavarse. El acto también simboliza una «nueva creación» y una sanación que va más allá de lo físico, abriendo los ojos espirituales, advirtió Vázquez Salazar
En la Biblia, un estanque como el de Betesda o Siloé representa un lugar de sanación y milagro, donde la fe y la intervención divina transforman la vida de las personas. A menudo son asociados con la misericordia de Dios y su provisión para su pueblo, pero también pueden simbolizar la necesidad humana de restauración y el poder transformador de un encuentro con Jesucristo.











