El informe “Gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos en América Latina: Situación actual y perspectivas, en el cual se tuvo una importante colaboración de la Organización de Naciones Unidas, indica que apenas el 3% de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) se gestionan de manera formal y ambientalmente adecuada.Los RAEE son todos aquellos dispositivos eléctricos o electrónicos que han llegado al final de su vida útil y son desechados por sus usuarios, ya sea porque están dañados, obsoletos o simplemente se reemplazaron.
Esto incluye, por ejemplo:
Computadoras, celulares, tabletas
Televisores, radios, reproductores de DVD
Lavadoras, refrigeradores, microondas
Impresoras, cámaras, consolas de videojuegos
Baterías recargables, cargadores, cables
Bombillas LED, herramientas eléctricas, etc.
Los residuos electrónicos contienen materiales valiosos como cobre, oro, plata o platino, pero también sustancias peligrosas como plomo, mercurio y retardantes de llama, sin embargo, la falta de sistemas formales de recolección y tratamiento son una amenaza directa.
Uno de los principales obstáculos que enfrenta nuestro país es la ausencia de un marco legal sólido y efectivo, de echo el informe evalúa que se cumple con 2 de 4 parámetros para una efectividad en la materia, por ejemplo, no tiene definido de manera específica el concepto de RAEE y no aplica el principio de Responsabilidad Extendida del Productor.
Lo que sí, es que la legislación actual establece sanciones y se utiliza una clasificación arancelaria del sistema armonizado para importación de AEE o componentes, un principio que obliga a fabricantes e importadores a hacerse cargo del ciclo de vida de sus productos.
Al coctel perfecto de problemas se le agrega el ingrediente de debilidad institucional, la falta de infraestructura adecuada y la escasa inversión pública y privada en soluciones sostenibles.
El informe también destaca un aspecto cultural y educativo: la baja concientización ciudadana. En general, los consumidores no saben qué hacer con sus aparatos en desuso, ni existen campañas masivas y permanentes de información sobre la correcta disposición de estos residuos.
En este sentido, el documento enfatiza la necesidad de integrar la gestión de RAEE dentro de las estrategias nacionales de educación ambiental, con enfoques adaptados a contextos locales.Pese a este panorama crítico, el informe señala experiencias positivas que podrían servir de guía.
En países como Perú y Argentina se han impulsado programas piloto de recolección y reciclaje que han demostrado ser viables, aunque aún con alcances limitados. También se han comenzado a formar redes de cooperación regional y alianzas público-privadas que buscan fortalecer la gestión integral de estos residuos.
La oportunidad está, además, en el marco de la economía circular. Si se diseñan sistemas que promuevan el reciclaje, la reparación y la reutilización de dispositivos electrónicos, la región podría transformar un problema ambiental en una fuente de empleo verde, innovación tecnológica y desarrollo sostenible. Para ello, se necesita voluntad política, incentivos económicos y un compromiso serio de todos los actores: gobiernos, empresas, sociedad civil y consumidores.
México debe visibilizar la gestión de RAEE, como una decisión estratégica para el futuro ambiental, económico y sanitario ya que ignorarla es posponer una crisis que nos alcanzó.
Los residuos electrónicos, al contrario de lo que parece, no desaparecen: se acumulan, se dispersan y, si no se actúa, terminan contaminando nuestros suelos, ríos y cuerpos, por tanto, su gestión de residuos electrónicos debe dejar de ser una tarea secundaria para convertirse en una actividad prioritaria.










