El control de la hipertensión depende tanto del tipo de actividad como de la frecuencia semanal. Nuevas recomendaciones de la American Heart Association aconsejan rutinas combinadas y adaptadas a cada persona
Infobae
La búsqueda de la rutina adecuada para controlar la presión arterial alta genera dudas frecuentes entre personas diagnosticadas con hipertensión. Las últimas evidencias confirman que todas las formas de ejercicio contribuyen a mejorar los niveles de presión arterial, aunque existen modalidades que proporcionan un mayor beneficio.
El doctor J. Sawalla Guseh, cardiólogo deportivo del Massachusetts General Hospital, explicó que levantar pesas provoca un aumento momentáneo de la presión arterial durante la actividad, aunque el ejercicio regular con pesas contribuye a reducir los valores de presión con el tiempo.
Desde Mayo Clinic señalan que no se requiere ser atleta profesional ni inscribirse de inmediato en el gimnasio, sino integrar actividad física progresiva a la vida diaria.
La evidencia clínica respaldada por el American College of Cardiology (ACC) y la American Heart Association (AHA) respalda la idea de que la constancia es clave.
Un seguimiento realizado a más de 5.000 adultos durante tres décadas, citado en Mayo Clinic, concluyó que la cantidad total de ejercicio semanal determina los resultados positivos sobre la presión arterial más que el tipo específico de actividad.
Estos resultados también remarcan que la presión disminuye tanto en la medición sistólica como diastólica, con descensos de entre 4 y 10 mm Hg y de 5 a 8 mm Hg respectivamente.
Guseh advirtió al hospital estadounidense que, tras cada sesión de actividad física, se experimenta un fenómeno llamado hipotensión post-ejercicio, durante el cual los valores caen incluso por debajo de los habituales en reposo. Mantener este efecto a lo largo de la semana, mediante rutinas regulares, contribuye a mejorar el perfil de presión arterial promedio.











