Con el paso de los años, el reloj biológico cambia y puede modificar los hábitos de sueño y vigilia; mirá todo lo que hay que saber para preservar el bienestar.
Amedida que pasa el tiempo, el organismo atraviesa distintos cambios que pueden influir en los hábitos cotidianos, especialmente en el descanso.
Después de los 60 años, muchas personas comienzan a acostarse y despertarse más temprano, mientras que otras experimentan despertares nocturnos o un sueño más liviano. Por eso, los especialistas coinciden en que mantener una rutina estable resulta clave para preservar la salud y el bienestar general.
En este contexto, diversos expertos consideran que despertarse entre las 6 y las 7.30 de la mañana puede favorecer una mejor sincronización con el ritmo circadiano, el reloj biológico que regula procesos como el sueño, la vigilia, la temperatura corporal y la producción de hormonas. Además, este horario coincide con las primeras horas de luz natural, un factor que ayuda al organismo a mantener un equilibrio adecuado entre el descanso y la actividad diaria.











