El aumento de las temperaturas, la expansión de las ciudades y la capacidad de adaptación de estos insectos están complicando cada vez más su control
Con la llegada del calor, vuelven también uno de los visitantes menos deseados del verano: las cucarachas. Cada año parecen más numerosas y más difíciles de eliminar, una sensación que no es solo una percepción ciudadana. Los profesionales de controles de plagas llevan tiempo observando cómo algunas especies desarrollan resistencias frente a los insecticidas tradicionales.
Así lo explicó Andreu García, vicepresidente y portavoz de la Asociación Catalana de Empresas de Salud Ambiental (ADEPAP), durante una intervención en el programa La nit dels ignorants 3.0 de Catalunya Ràdio, donde compartió mesa con el entomólogo Xavier Bellés, investigador del Instituto de Biología Evolutiva.
Resistencia a los insecticidas
“La resistencia es una evidencia demostrada”, señaló Bellés. García fue más allá y explicó que las cucarachas no solo están desarrollando resistencias genéticas, sino también comportamentales.
“Estamos viendo resistencias de diferentes tipos. Hay resistencias genéticas, donde los insecticidas ya no las matan, pero también resistencias de carácter comportamental. Hay cebos que antes comían y ahora determinadas cucarachas han dejado de consumir”, explicó.
El símil armamentístico
Para los expertos, la situación se parece a una carrera constante entre las nuevas herramientas desarrolladas por la industria y la capacidad de adaptación de estos insectos. Incluso compararon estos nuevos métodos de defensa de los insectos con una “carrera armamentística” evolutiva. “A medida que el ser humano inventa herramientas, las cucarachas desarrollan mecanismos para contrarrestarlas”.
Lejos de ser una amenaza apocalíptica, García considera que el sector dispone de recursos suficientes para seguir controlando las poblaciones. Sin embargo, reconoce que la erradicación total es imposible. “Las iremos controlando, pero no podremos erradicarlas. Tendremos que acabar negociando con las cucarachas y mantener sus poblaciones en niveles tolerables”, afirmó.
El calor les favorece
Uno de los factores que explica su proliferación es el aumento de las temperaturas. Según Bellés, el calor acelera los ciclos biológicos y reproductivos de estos insectos. “Cuanto más alta es la temperatura, sin llegar a extremos, mejor les va”, explicó.
Por eso las poblaciones aumentan especialmente durante los meses cálidos y en entornos urbanos densamente poblados. García recordó que algunas especies presentan un comportamiento denominado sinantropía, es decir, han aprendido a aprovechar las estructuras creadas por los humanos para prosperar.
“Allí donde hay más acumulación de personas suele haber más problemas de plagas”, señaló.
¿Son realmente peligrosas?
Las cucarachas pueden transportar bacterias y otros microorganismos en el exterior de su cuerpo, especialmente en las patas, y depositarlos sobre superficies o alimentos. Diversos estudios han relacionado estos insectos con la transmisión mecánica de patógenos como Salmonella, E. coli o determinados microorganismos causantes de gastroenteritis.
Además, investigaciones recogidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han señalado que los alérgenos procedentes de las cucarachas pueden agravar síntomas de asma y alergias, especialmente en entornos urbanos.
Sin embargo, Bellés cree que el principal problema es otro. “Más que un riesgo sanitario grave, generan una sensación de suciedad, de falta de higiene y de rechazo”, afirmó.
El mito de aplastarlas
Durante años ha circulado la idea de que pisar una cucaracha puede hacer que sus huevos se dispersen. Según García, se trata de un mito. “Es una pregunta muy habitual. Mucha gente cree que si las aplastas, te llevas los huevos en la suela del zapato. Eso es falso”, aseguró.
El experto explicó que la especie más habitual en muchas ciudades españolas, la Periplaneta americana, no suele transportar los huevos de esa manera y que, incluso si los llevara, estos también quedarían destruidos al aplastarla.
Cómo prevenirlas
Los especialistas recomiendan actuar antes de que aparezcan. Tapar grietas y rendijas, instalar sifones en los desagües, evitar acumulaciones de residuos y mantener una correcta higiene son algunas de las medidas más eficaces.
Porque si algo tienen claro los expertos es que las cucarachas llevan millones de años adaptándose a todo tipo de cambios. Y, por ahora, no parece que vayan a desaparecer.












