Propone que la Conagua tenga una vigilancia efectiva y se reforme la Ley de Aguas Nacionales
Venessa Rivas/El Heraldo
El agua subterránea se está acabando y es necesario emprender acciones para evitar que se agote por completo debido a la sobreexplotación que persiste bajo el amparo de la autoridad, aseguró el doctor Kamel Athie Flores, rector de la Universidad Tecnológica de Chihuahua (UTCh) e investigador en materia hídrica.
El especialista señaló que sólo el 2.5% del agua en el planeta es dulce y de esta, el 69% se encuentra en estado sólido en ambos polos del planeta, mientras que el 30% está en acuíferos subterráneos y el 1% escurre por las cuencas a través de ríos y arroyos para albergarse en presas, lagos y lagunas y finalmente al mar.
El supuesto 30% de agua subterránea es la más utilizada para consumo personal, doméstico y en actividades productivas, sin embargo, el aumento desproporcionado en las extracciones ha condenado a los acuíferos a la sobreexplotación.
El doctor Kamel Athie mencionó que de acuerdo con el Sistema Nacional de Información del Agua (SINA), de los 653 acuíferos que existen en el país, 114 se encuentran en franca sobreexplotación; sin embargo, si se consideran aquellos en los cuales la extracción es 10% superior a la recarga, éstos llegan a 157, en tanto que en 286 de ellos ya no existe disponibilidad y por lo tanto, ya no se debían otorgar nuevas concesiones.
Ante ello, propone que para frenar el colapso de los acuíferos es necesario que la autoridad en México otorgue prioridad al tema del agua a través de proyectos hidráulicos prioritarios para agua potable y riego.
De la misma manera, señaló que se hace necesario la modificación de la Ley de Aguas Nacionales para no permitir a los concesionarios la depredación, incluso dijo que puede crearse una nueva ley.
Enfatizó que la extracción de agua a través de pozos ilegales debe ser suspendida de manera inmediata y revisar los aprovechamientos concesionados para que tengan un medidor, dado que el 90% de los pozos existentes en el país carecen de él y extraen do o tres veces más agua de la concesionada.
“La sobreexplotación de las aguas subterráneas se explica en parte por la falta de vigilancia y control del gobierno, también es cierto que se debe al desperdicio que de ella se hace en todos los usos, principalmente en la agricultura, que es la que más consume y derrocha, por lo que resulta obligado efectuar la modernización y tecnificación de las áreas de riego, lo cual requiere de inversión pública para mejorar la conducción y distribución del agua”, dijo, a la vez que agregó que también debe de haber incentivos.
Kamel Athie también propuso que para reducir las extracciones de aguas subterráneas se pueden aprovechar las aguas residuales que una vez tratadas pueden volver a utilizarse.
Finalizó diciendo que se hace necesario adoptar una nueva cultura del cuidado del agua porque el agua subterránea se está acabando.











