Reflexión semanal
Siempre podemos empezar de nuevo, es el mensaje del Evangelio. Cada uno de los discípulos tenían una vida común, pero un encuentro con Cristo los llevó a comenzar de nuevo con una vida mucho más sorprendente y maravillosa.
En Génesis 9 leemos el relato de la historia de Noé y de su familia al dejar el arca y comenzar de nuevo. Creo que tal vez la tarea no era fácil, pero sí posible. Solo debían seguir las instrucciones divinas.
Abraham empezó de nuevo. Tal vez Abram ya no tenía un plan, tal vez tenía ya resuelta su vida, estaba rodeada de responsabilidades, trabajo, y seguramente su rutina era perfecta. Sencillamente este hombre tenía preocupaciones, peticiones en su corazón, deseos que no se podían realizar en la manera en la que él estaba viviendo. No se podrían realizar sin empezar de nuevo. Abram necesitaba un nuevo rumbo. En génesis 12:1-2 Dios le pidió Abran vete de tu tierra, aléjate de tu familia, de toda tu casa al lugar que te mostraré. Aléjate de tus tradiciones y costumbres. Imagínese que difícil decisión tuvo que haber estado experimentando Abram en su mente y corazón. Dejar todo lo que conocía como hogar no era un asunto sencillo.
Este hombre, que la palabra lo llama como el padre de la fe, paso por un momento difícil, soltar su pasado para comenzar de nuevo. Caminar a un lugar desconocido y dejar lo conocido. Vivir por fe y no por vista. Olvidar todo el esfuerzo que había realizado en la tierra de Harán. Soportar las preguntas de su familia; ¿Porque nos abandonas?, ¿Y si no nos volvemos a ver? No quiero que te vallas, tengo miedo de que algo te pase. ¿Y si mueres en el camino? ¿Y si te encuentras enemigos en el camino? Tal vez no puedas llegar el desierto es muy fuerte.
Seguramente que Dios no le ha dicho que deje su casa ahora, o que deje su trabajo o a la familia. Pero sí estoy muy convencido que después de la pandemia, guerra y u sin fin de cosas más, Dios querrá comenzar algo nuevo en la vida de todo ser humano. Y nos ha dicho en su palabra “DEJA TU ANTIGUA MANERA DE VIVIR” para comenzar de nuevo.
Dios liberó al pueblo de Israel de Egipto para comenzar de nuevo como nación. Lamentablemente las quejas, dudas, rebeldía y desobediencia del pueblo, no les permitió comenzar de nuevo, murieron en el intento, y Dios levantó una nueva generación para empezar de nuevo la nación de Israel. Después cuando Israel fue llevado cautivo a babilonia, y cuando el rey Ciro les permitió regresar comenzaron de nuevo la reconstrucción del templo, de los muros, de la ciudad.
Los tiempos y sus sazones que nos ha toca vivir, nos sirven el plato para comenzar de nuevo. El cuadro que pita el mundo, es el mejor escenario para comenzar de nuevo. Que después de la pandemia, de la guerra y otros males que nos asechan, podamos no solo recordar los daños colaterales que los mismos han dejado. Que podamos decir, fue un tiempo preciso para comenzar de nuevo.
En la antigüedad, Dios liberó al pueblo de Israel de Egipto para comenzar de nuevo como nación. Lamentablemente las quejas, dudas, rebeldía y desobediencia del pueblo, no les permitió comenzar de nuevo, murieron en el intento, y Dios levantó una nueva generación para empezar de nuevo la nación de Israel.
Anhelo profundamente que, este tiempo, Dios encuentre una generación una generación dispuesta a escucharlo, y obediente que este lista y dispuesta a comenzar de nuevo.











