Se imponen los malos / Nonoava y Gómez Farías sin Grito / Claudia el sábado / Encerrona con Jáuregui
LA INSEGURIDAD ya no sólo está modificando la vida cotidiana de los chihuahuenses; ahora también está cancelando las ceremonias del Grito de Independencia.
Nonoava y Gómez Farías se quedaron sin celebración patria porque las autoridades no pudieron garantizar la seguridad de la concurrencia. El dato no es menor: que grupos delictivos tengan la capacidad de obligar a suspender una ceremonia cívica habla de quién tiene, en los hechos, el control territorial en algunas regiones del estado.
Resulta difícil de aceptar que una comunidad tenga que renunciar a una de sus principales celebraciones por miedo a la violencia. Pero también deja al descubierto la limitada capacidad de contención de las policías municipales, fácilmente rebasadas cuando se enfrentan a organizaciones criminales con mayor capacidad de fuego y operación. Y mientras tanto, la presencia de las corporaciones estatales y federales parece insuficiente para garantizar condiciones mínimas de seguridad.
En Nonoava, en una sola semana se registraron dos enfrentamientos entre grupos delictivos y elementos militares. En el primero resultaron lesionados tres civiles armados y, en el segundo, ocurrido ayer, un civil perdió la vida y otro fue detenido. En Gómez Farías, la violencia se mantiene prácticamente permanente por la disputa entre dos grupos antagónicos del crimen organizado. Y el resultado es el mismo: una población atrapada entre la violencia y el miedo.
Lo preocupante es que no se trata de un fenómeno nuevo. Durante el último sexenio se han suspendido ceremonias del Grito en Gran Morelos, Madera, Guadalupe y Calvo, San Francisco de Borja y Belisario Domínguez, bajo la misma razón: no existen garantías suficientes de seguridad. Se podrá decir que son decisiones preventivas, pero el mensaje de fondo resulta inevitable: hay municipios donde celebrar la Independencia se ha convertido en un asunto de riesgo.
LA PRESIDENTA Claudia Sheinbaum Pardo estará el próximo sábado en Ciudad Juárez para encabezar la presentación de su Segundo Informe de Gobierno. La cita será a las 10 de la mañana en la explanada de la Plaza de la Mexicanidad, la conocida X, y posteriormente la mandataria se trasladará a Tijuana para encabezar un acto similar.
Será su quinta visita a Ciudad Juárez como presidenta, en una frontera que continúa siendo uno de los principales bastiones electorales de Morena en Chihuahua.
La visita presidencial ocurre, además, en un momento políticamente incómodo para Morena, particularmente por la definición del llamado defensor estatal de la Cuarta Transformación y, sobre todo, por quién terminará convertido en candidato a la gubernatura. La disputa entre Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez ha mantenido en vilo a la estructura morenista y, si las versiones que circulan terminan por confirmarse, la definición podría llegar después de la visita presidencial. No sería extraño que el escenario se despeje una vez que concluya el acto de Sheinbaum en la frontera.
MIENTRAS Morena termina de acomodar sus piezas, en el PAN también comienzan a moverse las fichas para la elección municipal de Chihuahua capital. El fin de semana se reunieron el alcalde Marco Bonilla, en su calidad de coordinador de estrategias políticas del PAN; la dirigente estatal Daniela Álvarez y el aspirante a la alcaldía César Jáuregui Moreno. El encuentro ocurrió en un domicilio particular y, aunque los detalles no trascendieron, el tema central habría sido la disputa por el método para definir la candidatura.
Jáuregui Moreno ha dejado claro que no está dispuesto a aceptar una designación anticipada y plantea una elección abierta a la militancia, con reglas transparentes que den certeza a quien resulte ganador y, de paso, al electorado.
Es una postura que inevitablemente choca con quienes prefieren mantener bajo control la definición de las candidaturas. El exfiscal quiere competir en cancha abierta, y hasta ahora parece decidido a sostener esa posición.
Son apenas los primeros acercamientos, pero el calendario electoral comienza a apretar. En política, las negociaciones tienen fecha de caducidad y los tiempos para construir acuerdos se reducen rápidamente. Lo que hoy puede ser una reunión para explorar coincidencias, mañana puede convertirse en el punto de quiebre. El tiempo se agota y las candidaturas no esperan.











