El problema de Morena es que habla de seguridad pública cuando López Obrador, su fundador y líder, operó una política de complicidad con los mayores criminales del país e hizo de los cárteles uno de sus brazos electorales y fuente de financiamiento de sus campañas políticas. El problema de Morena es que habla de soberanía cuando su régimen abandonó en manos de los criminales grandes franjas del territorio nacional, dejando el gobierno en cientos de bandas regionales que tomaron por botín los bienes de mexicanos honestos, contados por millones. El problema de Morena es que habla de traición a la Patria pero su presidenta se rinde a cada exigencia, por caprichosa que sea, del gobierno norteamericano, entre otras abrir las puertas del país a oficiales de diversas agencias de seguridad norteamericana que entran y salen sin restricciones, con pasaporte expedido por la Secretaría de Relaciones Exteriores.
La señora Montiel, presidenta de Morena, tiene el cinismo de venir a Chihuahua con la consigna de promover un Juicio Político contra la gobernadora Campos. Usa de pretexto la muerte de dos agentes norteamericanos, luego de un operativo donde fuerzas de la Agencia Estatal de Investigaciones y del Ejército destruyeron el laboratorio ilegal más grande del que se tenga memoria en el país. Es desquiciante, la presidenta no sabía de los agentes extranjeros, el secretario de la defensa y el secretario de seguridad tampoco. A ellos les creen sin chistar. En cambio de Maru, que tampoco conocía los detalles del operativo, deciden que miente y la juzgan culpable. Contra la gobernadora todo, a los que por ley deberían estar informados absolución total.
¿En serio, traición a la Patria?, ¿se dan cuenta hasta donde quieren llegar?. Algunos de los acusados por traición a la Patria son Agustín de Iturbide, Vicente Guerrero, Maximiliano de Habsburgo, Miguel Miramón y el último fusilado aquí en Chihuahua, Felipe Ángeles. Hace más de un siglo que nadie mencionaba el delito capital y la señora Montiel quiere aplicarlo en Maru. Su conducta es propia de gobiernos tiránicos, intolerantes. En sus cálculos estiman que desviar la atención hacia ella es una estrategia válida y cargan con ferocidad. Forzando todo sentido de la lógica quieren empatar el caso de Rocha Moya y los otros señalados con la gobernadora de Chihuahua. No son iguales ni parecidos: el gobernador de Sinaloa es un vulgar narcotraficante, reclamado por la Justicia norteamericana; el pecado de Maru es ser gobernadora de una entidad donde reventaron el megalaboratorio.
Por esa razón quieren someterla a juicio político, desaparecer los poderes estatales y declararla traidora a la Patria, ¿los tres juntos o por separado?. Uno entiende, están en campaña, quieren secuestrar al estado para someterlo a los intereses de su movimiento, les urge manejar sin ojos indiscretos la enorme frontera de Chihuahua. Pero nada justifica que la líder nacional del partido oficial venga con argucias y falacias inducidas desde oscuros cuartos en Ciudad de México, con la pretensión de confrontar a los chihuahuenses. Acá tenemos suficientes problemas con la sequía, la violencia en Juárez, Ojinaga, la sierra y otras regiones, la falta de agua en presas y la pérdida progresiva de empleo en la industria maquiladora como para que estos políticos de consigna en oficio de porros, vengan con intenciones de agitar la entidad. ¿Piensan ganar el gobierno atentando contra el interés de los chihuahuenses?.
Si quieren defender a la Patria empiecen por llevar ante la justicia a decenas de funcionarios y exfuncionarios del régimen que representan, muchos sospechosos de saquear las finanzas nacionales, de ser cómplices en la extorsión de millones y agentes facilitadores en el trasiego de la droga. Empiecen por entregar a Rocha Moya, enjuiciar Adán Augusto López, a Rafael Ojeda, exsecretario de la Marina, a los gobernadores Américo Villareal, Ramírez Bedolla, Marina del Pilar, Layda Sansores. Todos corruptos, criminales y miembros destacadísimos del régimen al que pertenece Ariadna Montiel. Está bien que sean desvergonzados, pero no quieran ver la cara de pendejos a los chihuahuenses.
La marcha a la que convocaron para el próximo fin de semana servirá de algo; pondrá la fuerza electoral de Morena en su verdadera dimensión. Su forma de llenar las plazas es pagando en efectivo a la gente que movilizan, usualmente a los inscritos en sus padrones electorales nutridos con un billón de pesos que toman de nuestros impuestos. Veremos hasta donde llegan el sábado y veremos también de donde y cuantos camiones son capaces de poner en marcha a precio de oro. No engañan a nadie, se engañan ustedes mismos, son un partido sin base social, sin credibilidad. Atrévanse a dejar que la gente acuda por iniciativa personal, sin andarlos acarreando. Jamás lo harían, saben que se quedarían solos. El supuesto juicio contra la gobernadora no es un asunto de los chihuahuenses, es tema de la sevicia de un partido que declara no politizar la seguridad, pero es lo primero que hace.
Rompeolas
Bien arropada la gobernadora Campos por las dirigencias nacional y local de su partido, por diputados y funcionarios. La desmesura de Morena queriendo crucificarla consiguió unir al PAN y pronto unirán también a la sociedad en torno a ella. A ningún chihuahuita le gusta que vengan desde el Altiplano a decirnos que debemos y que no debemos hacer. Ese movimiento está destinado al fracaso, no les servirá ni como distractor. Es imposible limpiarse con otros la enorme inmundicia de Morena.
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Un calambre de regular hacia arriba recibieron Cruz Pérez Cuéllar y la senadora Chávez, los mejor posicionados en la carrera por la candidatura oficialista al gobierno estatal. Uno de los columnistas más serio de El Universal, Mario Maldonado, los descalificó para ser candidatos. A Cruz por estar en las listas negras del Departamento de Estado, a Chávez por estar asociada con el clan de La Barredora. Imperdible la columna, por los que andan haciendo cuentas alegres de que “este arroz ya se coció”.
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Si bajan al edil juarito y a la senadora Chávez, ¿a quien suben?. Me atrevo a dar cuatro nombres: Mayra Chávez, Rafa Espino, Martín Chaparro y Juan Carlos Loera. Loera tiene la desventaja de que también pertenece al mismo grupo que la senadora, Chaparro que pocos le ven posibilidades, Espino que no se mueve y Mayra… Mayra está en el corazón de Ariadna.











