Un potente limpiador casero que desengrasa, blanquea y neutraliza los malos olores de forma natural
El limón es conocido, además de por ser una fruta versátil, por sus infinitos usos y posibilidades en el mundo de la limpieza. Sus propiedades ácidas y los componentes que lo forman hacen que sea un gran desinfectante, capaz de desengrasar y aportar un aroma delicioso al hogar. Utilizar este cítrico para eliminar la suciedad es una auténtica maravilla que nadie quiere dejar atrás.
Por su parte, el bicarbonato de sodio es un abrasivo neutralizador de olores y un excelente blanqueador. Al mezclar ambos ingredientes obtenemos el elemento perfecto para crear un limpiador multiusos capaz de eliminar la suciedad de las zonas más incrustadas.
Para qué sirve
Esta mezcla de cáscaras de limón con bicarbonato de sodio es un perfecto blanqueador suave que sirve para eliminar manchas de café, té u otros alimentos de las tazas o superficies claras. También es ideal como limpiador de superficies como azulejos, mesas o encimeras. Además, es un excelente neutralizador de olores.
Además, esta peculiar mezcla, sirve como exfoliante para ollas y sartenes, haciendo que queden completamente como nuevas y brillantes sin rayar su superficie. También es un gran aliado de la limpieza de los utensilios de cocina ya que consigue eliminar los restos de aceite y grasa acumulada.
Cómo hacer la mezcla
Para hacer esta mezcla basta con coger dos limones, pelarlos y lavar bien sus cáscaras. Una vez limpias las licuamos con media taza de agua y añadimos dos cucharadas de bicarbonato de sodio. Ponemos en funcionamiento la licuadora hasta conseguir una mezcla homogénea. Lo pasamos a un bote o frasco de cristal y ya lo tendremos disponible para usar siempre que lo necesitemos.










