Especialista en biotecnología advierte problemas de salinidad, caída en el precio de la nuez y reconversión agrícola hacia cultivos que requieren menos riego
Paola Romo/El Heraldo de Chihuahua
Las nogaleras de Chihuahua, uno de los cultivos más emblemáticos y arraigados en la economía agrícola del estado, comienzan a enfrentar un escenario cada vez más complejo debido a la alta demanda de agua que requiere la producción de nuez y a la disminución en la disponibilidad del recurso hídrico en distintas regiones.
El químico David Hernández Quesada, egresado de Ciencias Químicas por la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), y especialista en temas de estrés hídrico en plantas, explicó que el nogal es un cultivo que demanda grandes cantidades de agua, lo que genera presión sobre los acuíferos en zonas productoras del estado.
De acuerdo con el investigador, las variedades comerciales más comunes en Chihuahua, como Wichita y Western, provienen de regiones húmedas de Estados Unidos, por lo que su adaptación al clima semidesértico del estado implica un fuerte uso de riego suplementario.
“El nogal requiere entre mil 600 y hasta 2 mil milímetros de agua al año. En Chihuahua la precipitación histórica está entre 300 y 600 milímetros, por lo que prácticamente todo el cultivo depende de riego con agua subterránea”, explicó.
Aunque gran parte de los productores han adoptado sistemas tecnificados como riego por goteo o microaspersión, el volumen requerido sigue siendo alto, lo que ha comenzado a generar problemas en algunas regiones, aseveró.
Uno de los casos más visibles se presenta en la zona de Jiménez, donde los acuíferos superficiales ya muestran signos de agotamiento. Esto ha obligado a perforar pozos cada vez más profundos, lo que trae consigo un nuevo problema alertó el especialista: el aumento en la salinidad del agua.
“El agua que se extrae a mayor profundidad trae más sales, y eso ya está afectando a varias nogaleras. La salinidad impacta la salud de los árboles y también la calidad del cultivo”, explicó.
La situación ha llevado a algunos productores a replantear el futuro del cultivo en determinadas zonas, especialmente donde el acceso al agua se vuelve más limitado.
David Hernández señaló que, ante este panorama, comienza a surgir un proceso gradual de reconversión agrícola hacia cultivos que requieren menos agua, como la vid, el olivo o la granada.
Las nogaleras de Chihuahua enfrentan un escenario crítico por la alta demanda de agua que requiere la producción de nuez y a la disminución en la disponibilidad del recurso hídrico, por lo que expertos urgen la reconversión del campo en el estado / Foto: Enrique Castillo / El Heraldo de Juárez
En el caso de la vid, indicó que el requerimiento hídrico puede oscilar entre 350 y 700 milímetros anuales, lo que representa menos de la mitad del agua que demanda el nogal. Además, el desarrollo de la industria vitivinícola en el estado ha abierto nuevas oportunidades económicas, incluyendo el turismo enológico.
Sin embargo, Hernández Quesada advirtió que la transición no es sencilla, ya que el nogal tiene una profunda importancia económica, cultural e histórica en Chihuahua.
“El nogal tiene cientos de años de historia en el estado y toda una cadena económica establecida: proveedores, compradores, exportadores. No es tan fácil simplemente dejar de sembrarlo”, señaló.
A esto se suma la caída reciente en el precio de la nuez en el mercado internacional. Mientras hace algunos años el kilo se comercializaba entre 80 y 100 pesos, actualmente puede venderse entre 40 y 60 pesos, presionado por la competencia de países como China y Argentina.
Ante este panorama, el investigador considera que el reto no es eliminar el cultivo del nogal, sino encontrar un equilibrio que permita mantener la actividad económica sin comprometer la disponibilidad de agua en el largo plazo.
Hernández Quesada también es cofundador de la empresa Clodih Biotecnología, dedicada al desarrollo de soluciones biotecnológicas enfocadas en la eficiencia del riego, la absorción de agua en las raíces y la regeneración de suelos, con el objetivo de enfrentar los problemas de escasez hídrica en la agricultura.
Actualmente cursa el segundo año del doctorado en Agrotecnología y participa en proyectos vinculados con economía circular y manejo de residuos orgánicos en colaboración con organismos empresariales y productores agrícolas del estado.
El especialista concluyó que el futuro del campo chihuahuense dependerá de la capacidad de articular esfuerzos entre productores, investigadores y autoridades para desarrollar alternativas viables que permitan enfrentar la crisis del agua sin afectar la economía regional.











