Estamos matando la
cultura del esfuerzo
Hace años tuve una alumna en licenciatura que fue muy cumplida en su asistencia, tareas y exámenes. En una ocasión estaba preocupada por no mantener una calificación de 9, lo que me llamó la atención porque se distinguía por la participación y atención en clases. Se me acercó para platicarme que su pendiente era bajar de ese promedio porque estaría en riesgo de perder una beca que le habían otorgado por el trabajo de su papá. Me platicó que su padre era vaquero en un rancho ganadero y que la agrupación de ganaderos de la región becaba a los hijos de los vaqueros para que estudiaran en la Universidad, siempre y cuando mantuvieran ese promedio que era la condición para seguir con el apoyo.
Terminó la licenciatura gracias a esa beca, estudió una maestría y luego un doctorado en el extranjero. Hoy vive en el país donde terminó sus estudios de doctorado, ha publicado libros y tiene una plaza como catedrática en esa Universidad extranjera.
Es una muestra de la llamada cultura del esfuerzo, que a medida que se realiza una actividad con empeño y dedicación hay estímulos de apoyo, como siempre habían funcionado las becas estudiantiles. Las becas son para motivar y apoyar a quien carece de recursos suficientes para pagar estudios o cursos, siempre y cuando haga méritos para que se le siga otorgando.
Una de las principales preocupaciones era estudiar manteniendo un determinado mínimo de calificación pactada, como muestra del interés y agradecimiento por el apoyo económico.
Por lo general, las becas se consideran por necesidad económica, por excelencia académica, artísticas, deportivas y de investigación o posgrado.
Las actuales becas del Bienestar no requieren ningún requisito de promedio de calificación. Simplemente la otorgan sin ninguna condición.
Pasamos de las becas condicionadas a las becas incondicionales, que más que estímulo para estudiar, promueven un clientelismo con enfoque electoral.
Reciben la beca, si va o no van a la escuela. Les llega la beca, si aprueban o reprueban. Las becas que están entregado no promueven mejor aprovechamiento ni siquiera asistencia, solo que demuestren haber quedado inscritos.
Para obtener la beca de educación superior “Jóvenes Escribiendo el Futuro” del programa Becas para el Bienestar solo se requiere ser estudiante de licenciatura, técnico superior universitario o profesional asociado en modalidad escolarizada; estar inscrito en una escuela pública de educación superior o universidades para el Bienestar Benito, no recibir otra beca y no se pide un promedio mínimo de calificaciones como requisito general.
Los efectos irán apareciendo. Por lo pronto, los datos revelan el atraso educativo que registra México en materia educativa. Informes recientes de la UNESCO colocan a México en la categoría de “sin progreso” respecto a las metas de calidad educativa hacia 2030. El porcentaje de alumnos de segundo y tercer grado de primaria con habilidades mínimas de lectura cayó del 67 por ciento al 63 por ciento y entre quienes están por concluir la primaria, el indicador de competencia mínima bajó del 43% al 42%.
Según la prueba PISA, México se ubica en el penúltimo lugar, puesto 37 de 38 países en matemáticas, lectura y ciencias, por debajo del promedio internacional. De ese rezago, dos de cada tres estudiantes mexicanos no alcanzan el nivel básico en matemáticas. Otro dato es que alrededor del 40 por ciento de los jóvenes adultos en México no concluyen la educación media superior (bachillerato), una de las tasas más altas entre las economías evaluadas.
Y en educación media superior se priorizan las becas (sin ninguna condición) pero persisten carencias en equipamiento, conectividad y ampliación de la oferta.
En el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2026 de la UNESCO[1] se señaló que la matrícula de varones en bachillerato bajó 12 puntos porcentuales como resultado de la transición de un estímulo condicionado, como lo era Prospera, a uno incondicional, como la beca Benito Juárez y concluye que el ejercicio contrasta ambos programas y detalla que el universo de beneficiarios se amplió en los últimos dos sexenios, pero el monto por alumno pasó de entre 12 mil 808 y 14 mil 428 pesos en 2018 a 9 mil 500 pesos anuales en 2026.
Se advierte en el reportaje que la entrega de recursos económicos con las becas Bienestar, no garantizan por si mismas la permanencia escolar, especialmente cuando los estudiantes arrastran rezagos de aprendizaje desde la educación básica, lo que resulta crítico que el anterior gobierno quitó Prospera y puso sus becas, vino la caída en las coberturas educativas y un aumento en el desempleo informal juvenil.
Otra crítica es que las becas otorgadas a los estudiantes por parte del gobierno federal perdieron uno de los principales mecanismos para garantizar su permanencia en las aulas: la obligación de asistir regularmente a clases, requisito que si contemplaba Prospera y cuyo cumplimiento verificaban los docentes. Había un condicionante de asistencia, pero no de calificaciones. A diferencia de las Becas para el Bienestar que se otorgan, solo por el hecho de estar registrado el primer día de clases. No importa si después el alumno asiste o no asiste.
Y como ya estamos a unos meses de las elecciones de 2027, la “SEP duplica el gasto para promover becas”[2] con 643 millones de pesos que la Coordinadora Nacional de Becas para el Bienestar de la SEP, “pagará para promocionar y operar, mediante eventos y pláticas informativas, el programa de Becas para el Bienestar, lo que representa más del doble de lo que gastó en 2025 en este mismo servicio”.
Se contrató a empresas “las cuales tendrán que garantizar el traslado y hospedaje de los trabajadores de la Coordinadora Nacional de Becas para eventos masivos de entrega de tarjetas bancarias a los nuevos beneficiarios y asambleas informativas en los 32 estados del país”.
El operativo que se montará constará de “carpas, sillas, escenarios, plantas de luz y sistemas audiovisuales como pantallas, proyectores y bocinas”.
Concidencialmente todo esto será antes de las elecciones para la entrega de la beca incondicional.
[1] CABADAS, María (2026) Becas de la 4T ahuyentan a estudiantes: Unesco, El Universal, 1 de noviembre de 2026, p. 1ª, México.
[2] GARCIA, Rafael (2026) La SEP duplica el gasto para promover becas, 2 de noviembre de 2026, www.elheraldodechihuahua.com.mx/nacional, México.











