A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Sujo John recuerda cómo logró salir con vida del World Trade Center mientras las Torres Gemelas colapsaban a su alrededor. Aquella jornada, marcada por el miedo y la incertidumbre sobre el destino de su esposa Mary, transformó para siempre el rumbo de su vida y terminó llevándolo a una misión que hoy alcanza a personas en distintos países.
Sujo John y su esposa, Mary, se habían mudado a Estados Unidos para comenzar una nueva vida y, apenas seis meses antes del 11-S, ambos habían conseguido trabajo en el World Trade Center. La pareja vivía en Nueva Jersey y viajaba diariamente hasta Nueva York: Sujo trabajaba en la Torre Norte, mientras que Mary lo hacía en la Torre Sur.
La mañana del 11 de septiembre, alrededor de las 8:45, Sujo regresaba a su escritorio en el piso 81 después de enviar unos documentos por fax cuando escuchó una fuerte explosión. El vuelo 11 de American Airlines había impactado la Torre Norte apenas unos pisos por encima de donde se encontraba. El fuego comenzó a extenderse y el pánico se apoderó del edificio.
Junto con varios compañeros, Sujo comenzó a descender por las escaleras mientras bomberos y policías subían hacia los pisos afectados. Durante el trayecto intentó desesperadamente comunicarse con Mary, convencido de que ella estaba en la Torre Sur. Las llamadas no lograban conectarse y su preocupación aumentaba porque, además, ella estaba embarazada.
El descenso tomó cerca de una hora debido a la multitud en las escaleras. Al llegar al nivel del entresuelo y salir hacia el área situada entre los edificios, Sujo se encontró con una escena devastadora. Cuando él y un grupo de unas 15 personas estaban cerca de las puertas giratorias escucharon el estruendo de la Torre Sur derrumbándose. En ese instante pensó: “Dios, esto es todo”.
Cubierto de hollín y cenizas, Sujo se refugió con otras personas mientras los escombros caían a su alrededor y el suelo temblaba. Ante lo que parecía una muerte inminente, les pidió que invocaran el nombre de Jesús porque, según les dijo, solo Él podía salvarlos. El grupo comenzó a clamar “¡Jesús!” antes de que todo quedara sepultado. Aproximadamente 20 minutos después, Sujo logró levantarse entre las cenizas y descubrió que las personas que habían estado a su alrededor habían muerto.
Christianity
Mientras avanzaba entre los restos encontró a un hombre tendido boca abajo y volvió a hablarle acerca del nombre de Jesús. Cuando el hombre se incorporó, Sujo vio las letras “FBI” en su chaqueta. Ambos caminaron hacia la luz intermitente de una ambulancia que Sujo interpretó como una guía de Dios. El agente posteriormente regresó a la Torre Norte para ayudar a otras personas y Sujo supo después que murió cuando el edificio colapsó.
Sin conocer todavía el destino de su esposa, Sujo continuó intentando comunicarse con ella hasta que finalmente recibió una llamada. Era Mary: estaba viva. Su tren había llegado a la estación del World Trade Center aproximadamente cinco minutos después del primer impacto y las autoridades no le permitieron ingresar a los edificios. Durante horas había caminado por las calles llorando y creyendo que su esposo había muerto.
Sujo y Mary finalmente se reencontraron cerca del ferry, en la calle 39, alrededor de las 4:00 de la tarde. Desde allí contemplaron lo que quedaba de los edificios donde ambos trabajaban, convertidos en humo y escombros. Durante todo el día habían estado orando el uno por el otro y, después de sobrevivir, tomaron una decisión que marcaría sus vidas: dedicarse al llamado de Dios.
Teología y estudios religiosos
En los años siguientes, Sujo comenzó a recorrer Estados Unidos y otros países predicando el Evangelio. Días después de los atentados apareció por primera vez en The 700 Club, una entrevista que, según su testimonio, impulsó su ministerio evangelístico. Durante sus viajes también conoció de cerca la realidad de la trata de personas. En una ocasión, mientras visitaba un distrito de prostitución, una niña tomó su mano y le preguntó: “¿Puedes liberarnos?”. Aquellas palabras quedaron grabadas en su memoria y, en 2010, fundó You Can Free Us, una organización internacional dedicada a combatir la esclavitud moderna.
Actualmente, You Can Free Us ha desarrollado trabajo en Estados Unidos, Canadá, India, Polonia, Reino Unido, Ucrania e Israel, identificando zonas de explotación, participando en operaciones de rescate y proporcionando lugares seguros y atención psicológica prolongada a mujeres, niñas y niños liberados. Para Sujo, sobrevivir al 11-S no fue simplemente escapar de una tragedia, sino recibir una nueva oportunidad para proclamar a Cristo y ayudar a otros a salir de sus propios “escombros”.
Su historia recuerda las palabras de Romanos 10:13: “Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”.










