México en rosa / La visión de Claudia / Maru resistió / Andrea en El Paso?
LA PRESIDENTA Claudia Sheinbaum Pardo rindió ayer su Segundo Informe de Gobierno, en Palacio Nacional y ante unos 300 invitados especiales, en un acto que sirvió, más que para hacer un balance puntual, para construir la narrativa de un gobierno que pretende presentarse ante los mexicanos como una administración de resultados.
Previamente, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, entregó el documento físico en la Cámara de Diputados. Una escena que, por cierto, ha perdido buena parte del protocolo de otros tiempos, pues los presidentes dejaron de acudir personalmente al Congreso para entregar y dar lectura a sus informes.
En Palacio Nacional, Sheinbaum hizo un recuento de los resultados de su administración y, al mismo tiempo, reivindicó la continuidad del proyecto iniciado por Andrés Manuel López Obrador. Todo fue presentado en positivo, con un discurso cuidadosamente construido para destacar avances y minimizar pendientes.
El problema es que entre la narrativa oficial y la realidad cotidiana de millones de mexicanos existe una distancia considerable. En el caso de Pemex, por ejemplo, se presumió una reducción de la deuda por 20 mil millones de pesos, pero quedó pendiente explicar cuál es la deuda real de la empresa y, sobre todo, por qué Petróleos Mexicanos continúa representando una pesada carga financiera cuando debería ser uno de los principales motores económicos del país.
En materia económica, la presidenta habló de un país sólido, con crecimiento de la inversión nacional y extranjera. En salud, aseguró que México se aproxima al modelo de Dinamarca, con nuevos hospitales, clínicas y una mayor infraestructura. La pregunta inevitable es si esa realidad coincide con la que enfrentan diariamente los usuarios del sistema público de salud, donde todavía existen quejas por falta de medicamentos, atención deficiente y saturación.
En seguridad, el discurso tampoco escatimó triunfalismo. Sheinbaum aseguró que los homicidios de alto impacto han disminuido 51 por ciento y presentó un escenario de mayor tranquilidad. Sin embargo, quedaron fuera del discurso asuntos tan delicados como las desapariciones, las familias de personas desaparecidas, la problemática del crimen organizado y los narcopolítcos, temas que difícilmente pueden resolverse con estadísticas.
También hubo espacio para la educación y los programas sociales, además del ahorro de 200 mil millones de pesos producto de la política de austeridad. Pero aquí aparece otra pregunta obligada: ¿a dónde fueron a parar esos 200 mil millones? Porque presumir el ahorro es una cosa y explicar con absoluta transparencia su destino es otra muy diferente.
Salud, seguridad, educación y desarrollo económico son precisamente los cuatro grandes pilares sobre los que debería sostenerse cualquier gobierno. Sheinbaum los presentó como fortalezas de su administración, pero el discurso oficial no necesariamente coincide con la percepción ciudadana.
Porque mientras desde Palacio Nacional se habla de un México fuerte y en crecimiento, en las calles existe otra percepción: un país golpeado por la inseguridad, por el incremento en el costo de vida, por las deficiencias del sistema de salud, por la incertidumbre económica y por inversiones que no llegan o que han decidido esperar mejores condiciones.
Al final, el informe presidencial corre el riesgo de convertirse, como sucede con algunas encuestas, en una herramienta de marketing político destinada a modificar la percepción social. El problema para el gobierno es que las estadísticas pueden decir una cosa, pero el ciudadano tiene otros indicadores mucho más concretos: el precio de la comida, la posibilidad de conseguir empleo, la seguridad de regresar a casa y encontrar medicamentos cuando los necesita.
FINALMENTE, la gobernadora María Eugenia Campos Galván decidió no acudir a Palacio Nacional a la presentación del Segundo Informe de Claudia Sheinbaum. Prefirió realizar una gira de trabajo por Ciudad Juárez antes que exponerse nuevamente en un escenario desde el cual, durante los últimos años, ha recibido señalamientos y acusaciones.
Campos Galván ha sido señalada desde la llamada mañanera por asuntos tan graves como traición a la patria y una presunta violación a la soberanía nacional, además de haber enfrentado señalamientos que incluso plantearon la posibilidad de un juicio político. El problema es que, al menos públicamente, muchas de esas acusaciones no han estado acompañadas por las pruebas contundentes que la propia presidenta suele exigir cuando se habla de otros actores políticos.
Hay quienes consideran que, por razones institucionales y por el bien de Chihuahua, la gobernadora debió acudir al informe. Puede haber algo de razón en ese argumento. Sin embargo, también es cierto que la relación entre el Gobierno de Chihuahua y el Gobierno federal no se deterioró precisamente por falta de cortesía de la mandataria estatal.
Y aquí aparece el verdadero problema: resulta difícil pensar que una simple fotografía protocolaria en Palacio Nacional vaya a modificar una relación política marcada por la confrontación. El problema no es la ausencia de Maru Campos en el informe; el problema es la ausencia de una relación institucional verdaderamente equilibrada.
Un ejemplo está en el terreno financiero. Entre los gobiernos de López Obrador y Sheinbaum, la deuda pública nacional ha aumentado de manera considerable, mientras que en Chihuahua se discute incluso la posibilidad de contratar un crédito relativamente menor para financiar infraestructura municipal.
Y mientras desde el centro se manejan cifras de billones de pesos, en Chihuahua Morena en el Congreso local cuestiona un crédito de 150 millones de pesos para una obra necesaria para la capital, cuyo pago se concentraría mayoritariamente en el próximo año. La paradoja resulta evidente: mucho se puede endeudar al país desde el Gobierno federal, pero cuando un municipio pretende financiar infraestructura, entonces aparecen todas las objeciones.
LA SENADORA de Morena con licencia, Andrea Chávez Treviño, aspirante a la candidatura al Gobierno de Chihuahua, publicó durante el fin de semana un video en el que aparece en El Paso, Texas, acompañada de su hijo y su pareja, concretamente en el zoológico de esa ciudad.
Si el video es auténtico y no se trata de una producción generada o modificada mediante inteligencia artificial, el mensaje político resulta bastante evidente: Andrea Chávez pretende mostrar que puede ingresar a Estados Unidos, en momentos en que han circulado versiones sobre una supuesta cancelación de su visa.
La legisladora no confirmó ni negó expresamente esas versiones. Simplemente apareció en territorio estadounidense. Es una estrategia de comunicación política bastante inteligente, porque permite enviar el mensaje sin convertir el asunto en una declaración formal que pudiera generar nuevas preguntas.
Pero Morena tampoco debería ignorar el tema. Antes de definir a su defensor de la Cuarta Transformación en Chihuahua y eventual candidato a la gubernatura, el partido necesita despejar cualquier duda que pueda convertirse posteriormente en un problema electoral.
Por ahora, tanto Andrea Chávez como el alcalde Cruz Pérez Cuéllar tendrán que bajar las revoluciones y esperar la decisión del centro del país. La disputa local puede seguir creciendo, pero la definición, todo parece indicar, no estará necesariamente en Chihuahua.










