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Uno de cada cinco jóvenes iberoamericanos presenta un trastorno mental vinculado al uso de redes sociales
El primer estudio regional iberoamericano sobre digitalización y salud mental juvenil señala que más del 60% de la juventud de la región experimenta «ansiedad digital» y urge a los Estados a integrar el bienestar psicosocial en sus políticas digitales.
La Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ) dan a conocer el estudio «Entre la vulnerabilidad y la oportunidad: salud mental juvenil en entornos digitales», el primer análisis regional sistemático sobre el impacto de la digitalización en la salud mental y el bienestar psicosocial de las personas jóvenes en los 22 países de la Comunidad Iberoamericana.
El documento, publicado en febrero de 2026, y financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), constata que cerca de 16 millones de adolescentes iberoamericanos viven con algún trastorno mental— y llama a los gobiernos a actuar de forma urgente, articulando salud, educación y políticas digitales bajo un enfoque de derechos.

Una crisis silenciosa de proporciones epidémicas
Iberoamérica es la única región del mundo que, hasta 2019, registró un aumento sostenido e ininterrumpido de los trastornos mentales entre su población joven. La ansiedad pasó del 5,5% al 7,3% entre 2000 y 2021, y la depresión del 3,5% al 4,4% —cifras que superan las de los países de la OCDE—. Hoy, el 44% de las personas jóvenes de entre 18 y 24 años reconoce sentir tristeza, angustia o desesperanza de forma habitual.
El suicidio es ya la tercera causa de muerte entre adolescentes de 15 a 19 años en la región, con tasas superiores a seis muertes por cada 100.000 habitantes. En países como Argentina, Bolivia, Colombia, El Salvador, Nicaragua y Paraguay, las tasas de suicidio son más elevadas entre jóvenes de 15 a 29 años que en la población adulta.
Frente a esta realidad, los datos hablan de una respuesta insuficiente por parte de la sanidad pública: los países de la región destinan menos del 3% de su gasto en salud a la salud mental, y cerca de la mitad de esos recursos se concentra en hospitales psiquiátricos. Precisamente, este será uno de los marcará la conversación de la XX Reunión Ministerial Iberoamericana de Juventud, que se celebrará mañana en Zamora, rumbo a la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado.
La digitalización: entre el riesgo y la oportunidad
Iberoamérica ocupa un lugar destacado en el uso global de redes sociales: sus habitantes pasan una media de 3 horas y 32 minutos diarios conectados, muy por encima de Norteamérica y Europa. Este nivel de exposición, concentrado especialmente en adolescentes, tiene consecuencias directas y documentadas sobre la salud mental.
El estudio evidencia que uno de cada cinco jóvenes presenta algún trastorno mental vinculado, entre otros factores, al uso intensivo de redes sociales, y que más del 60% experimenta lo que el informe denomina «ansiedad digital». La exposición a redes sociales por más de tres horas diarias duplica el riesgo de síntomas de ansiedad y depresión.
Los impactos no son aleatorios: afectan con mayor intensidad a las mujeres jóvenes, a las personas jóvenes LGBTIQ+, a quienes tienen acceso temprano a dispositivos y a quienes viven en contextos de mayor vulnerabilidad socioeconómica. Una investigación global con 28.000 personas reveló que el 42% de los niños y el 74% de las niñas que recibieron su primer dispositivo a los seis años presentaron problemas de salud mental, frente al 36% y el 46%, respectivamente, de quienes lo recibieron a los 18 años.
Sin embargo, el informe subraya que la tecnología también puede ser parte de la solución. Las plataformas digitales son hoy un canal clave para la promoción de la salud mental, el acceso a información, la construcción de comunidades de apoyo y el diseño de intervenciones a escala. La clave está en gobernar esa transformación desde el bienestar y los derechos.












