Lo que hoy vivimos NO es casualidad, es la cosecha de haber ignorado a los mensajeros de Dios.
Tal vez hoy te preguntes y le reclames a Dios: Por qué permitió esto? Puede que para muchos este desastre haya caído por sorpresa, pero la verdad es que Dios no improvisa. Si miramos atrás, Él ya lo venía hablando.
Ciertamente el Señor Dios no hace nada sin revelar Su secreto a Sus siervos los profetas.»
Amós 3:7
Por décadas se escuchó en las iglesias y en las calles la advertencia de un terremoto que sacudiría con fuerza nuestra nación. Pero junto a esa profecía, siempre estuvo el llamado al arrepentimiento y a volverse a Dios de todo corazón.
El problema es que fuimos incrédulos, ignoramos a Sus mensajeros y, a pesar de los escombros que hoy vemos, muchos siguen sumidos en la rebeldía.
¿En qué hemos caído como venezolanos que a Dios NO le agrada?
Aunque a muchos les moleste y se escuden bajo el lema de “respeten mis creencias»,es necesario hablar con la verdad de la Palabra:
. La idolatría extrema y el ocultismo:
Nuestra nación se llenó de altares paganos, brujería, santería y devociones falsas. Lo que se vio expuesto públicamente el día del terremoto fue la gota que derramó el vaso ante un Dios que aborrece el adulterio espiritual.
. La «viveza criolla» y la falta de temor de Dios: Caímos en una cultura donde se aplaude la deshonestidad, la corrupción, el egoísmo y el pisotear al prójimo con tal de salir adelante, llamando «bueno» a lo malo.
. La idolatría en el Pueblo de Dios (Iglesia):
Este mensaje es directamente para ti que estás dentro de las iglesias.
Hemos caído en la idolatría de hombres, poniendo la mirada en líderes carismáticos o en ideologías antes que en Cristo.
Caímos en la división, el chisme y el juicio mutuo. Adoramos a Dios con los labios en los templos, pero la vida diaria está lejos de la verdad de Jesús.
¿Qué DEBIMOS hacer cuando Dios habló?
Cuando las profecías corrían por el país advirtiendo el juicio, nuestra respuesta debió ser muy diferente:
1. Escuchar con temor reverente:
En lugar de burlarnos de los profetas o tildarlos de locos, debimos tomar en serio la voz del cielo.
2. Rasgar el corazón y humillarnos:
Debimos convocar ayunos y clamores nacionales genuinos, limpiando nuestras casas y altares de todo lo que ofende a Dios.
3. Volvernos de los malos caminos:
Abandonar la apatía espiritual y la comodidad para vivir un evangelio santo, íntegro y de testimonio real.
¿Qué nos toca hacer AHORA, después del terremoto?
La tierra ya fue sacudida y los escombros están a la vista, pero aún hay misericordia si reaccionamos hoy mismo:
. Dejar el orgullo y confesar el pecado:
.Reconozcamos que como nación le dimos la espalda al Creador.
. Oremos con un arrepentimiento real (Iglesia y Nación): El arrepentimiento no es solo llorar por las consecuencias o por el susto; es cambiar de rumbo.
Es hora de derribar los ídolos del corazón y del hogar.
Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.»
2 Crónicas 7:14
Hoy estamos viendo cumplirse lo que se avisó. No te molestes con el mensaje, reacciona ante él. Un cambio verdadero en el corazón de cada venezolano es la ÚNICA forma en que Dios volverá a levantar a esta nación.










