Llevada al extremo la postura del diputado Carlos Olson —de someter a votación que se legisle sobre los matrimonios igualitarios— se podría llegar al extremo de poner a votación si la esclavitud es legal o no.
«A ver si la gente, la mayoría está a favor de que realmente se llame matrimonio igualitario… la democracia cuesta, y es mejor que la democracia hable y que realmente la mayoría decida si eso quiere para Chihuahua”, expresó». (Nota de Alan Martínez, La Paradoja, 9/6/26).
Los matrimonios igualitarios, además de ser una realidad, la armazón legal-jurídica existente en el país la ha plasmado ampliamente, tanto que solo dos entidades —Aguascalientes y Chihuahua— no la han legislado.
Sorprende que desde los tiempos de César Duarte y luego en los de Javier Corral, hasta los de Maru Campos, no se haya tomado la determinación de llevarla a la legislación, habida cuenta que eso ya lo hacen, sin ninguna traba, cientos de parejas que han registrado civilmente su unión.
¿Y si es una realidad, con pleno soporte legal, porqué destacados integrantes del panismo, como lo es el diputado Olson, se oponen permanentemente y llegan al extremo de proponer cosas al mas puro estilo del populismo, sea de origen conservador o de izquierda?
¿Acaso no se acuerda el legislador de la decisión del presidente Lopez Obrador de someter a ‘consulta pública’ la construcción del aeropuerto de Texcoco?
Pero sorprende más que el PAN chihuahuense, que en sintonía con su dirigencia nacional se apresta a una elección estatal, que se resolverá por muy pocos votos en favor del blanquiazul o de Morena, no se ubique como un partido acorde a los tiempos de la actual modernidad —para que una parte del electorado pueda encontrar en ellos una opción creíble— en la cual, la existencia de matrimonios igualitarios es una realidad, más que aceptada por la mayoría de la población, por más que las tendencias homofóbicas y misóginas se nieguen a extinguirse en la sociedad.
Enerva más aún que proponer la consulta pública sea con el objeto de evitar la votación en el Congreso del Estado en el cual ya existe un dictamen listo para ser votado y, además, por lo que han expresado diversos legisladores, con las más amplias posibilidades de ser aprobado.
«Olson señaló que, de concretarse la consulta, esperaría que el procedimiento legislativo se detenga mientras se desarrolla este ejercicio de participación ciudadana». (Ibídem).
No se vale hacer chicanadas a estas alturas del partido ¿O se intenta llegar al pasado oscurantista en la que la vigencia de los derechos ni siquiera se ponían a votación, simplemente se negaban?
Peor aún, contra la opinión de Olson, los derechos no requieren del ‘respaldo social’ como argumenta falazmente.
No, los derechos simplemente se respetan, más allá de cuantos ciudadanos los respalden o de cuantos intenten coartarlos, en seguimiento de sus propias concepciones —las que se respetan— pero que no podrán adoptarse como normas públicas si van en sentido contrario a los derechos que tan trabajosamente ha construido la sociedad mexicana, a pesar de quienes, como es el presente caso, van en sentido absolutamente contrario.
Y con más pragmatismo ¿Cómo piensan gobernar, protagonistas como el diputado Olson, a una sociedad tan diversa y plural como la mexicana y como lo es la chihuahuense?
¿O acaso se niegan a dejar para siempre sus tendencias regresivas, con las cuales pretenden imponerle a la sociedad sus propias concepciones?
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Columna de Plata de la Asociación de Periodistas de Cd. Juárez:2008, 2015, 2017, 2022 y 202











