Perdida la narrativa, agotados los recursos del cinismo y anulada toda brizna de credibilidad, la demagogia populista que secuestró al país se despojó de sus máscaras. Ya nada les importa más que permanecer, por las buenas o las malas, encaramados en el Poder. La propuesta de Ricardo Monreal, avalada por la presidenta Sheinbaum, de anular elecciones es el signo más infame de su autoritarismo. Con el pretexto soberanista, idearon una treta que deja en manos de un sistema electoral viciado la facultad de anular elecciones (la que sea) por intervencionismos extranjeros.
Con esa ocurrencia de feroz autoritarismo resolvieron eliminar cualquier amenaza electoral de la oposición, cerrada con una parrafada que admite las más disparatadas interpretaciones: “Se declara nula una elección cuando exista intervención de individuos, organizaciones o gobiernos extranjeros con la intención de influir en las preferencias o en los resultados electorales del país”. Con ese texto perverso podrán declarar nulas elecciones a cualquier cargo público sólo por una declaración, una publicación, una entrevista, una opinión, un whatsApp, un telefonazo de ciudadanos extranjeros sobre elecciones mexicanas.
Aquí no entra nadie, el país es de nosotros y de nadie más, es el mensaje que manda la demagogia populista a la oposición. Y estos, atónitos, parecen no estar alarmados por la barbaridad. Los han aporreado en otros momentos y ni así reaccionan. Recuerden, INE y Trife concedieron al régimen una espuria mayoría calificada en ambas cámaras y validaron la farsa de los acordeones, el mayor fraude en la historia del país. Arrebatar a la oposición elecciones ganadas legítimamente sería cosa de niños, con la iniciativa propuesta. Invocan su frase favorita, “hubo ingerencismo” y sería suficiente para despojar de sus derechos político-electorales a cualquier candidato incómodo y pisotear, por la fuerza de su autoritarismo, la voluntad popular.
Están obligados a esas medidas desesperadas por que han visto como la popularidad de su partido, de la presidenta y de sus gobernadores está cayendo aceleradamente. En la encuesta más reciente (abril) de Bloomberg, Sheinbaum quedó apenas por arriba del 50 por ciento, menos de tres puntos con relación a la misma encuesta del mes anterior y 15 puntos menos con la medición del año pasado. La desaprobación, en cambio, crece de manera constante, alanzando el 43 por ciento en la misma encuesta. Los abusos les empiezan a pasar factura y todavía no sucedían los escándalos de Sinaloa.
Le aterra perder el poder y saben que, de seguir así, fatalmente perderían la mayoría en la cámara de diputados, al menos nueve de las 17 gubernaturas en disputa y quedarían muy maltrechos para la elección del 2030, cuando otra vez renovemos el gobierno federal. Esos son sus apuros, como saben que no podrán ganar ni con la poderosa estructura de los programas clientelares, están reformando las leyes a modo de que sean los organísmos electorales, también parte del régimen, quienes hagan el trabajo sucio.
Por eso es también la feroz persecución contra la gobernadora Campos, queriendo por todos los medios empatarla con el corrupto Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa. A Maru, quien cumple con su deber en materia de Seguridad, todo el peso de la ley; a Rocha Moya, acusado en cortes norteamericanas de pertenece a grupos criminales, impunidad absoluta.
No podrán, esta la perderán más temprano que tarde. Se les agota el tiempo, cada vez queda más claro que los planes del Imperio son declarar a Morena “organización narco-terrorista”. Antes los irán debilitando con el requerimiento legal de sus peores políticos, empezaron con Rocha Moya, de modo que la declaratoria llegará como el paso natural y luego los frentarán de manera definitiva. Y pasará más pronto de lo que muchos imaginan, de aquel lado también llevan prisa.
Rompeolas
El sábado pasado hubo una interesante reunión política, organizada por el cada vez más activo Pablo Serna, líder del sindicato de Salud. No mencionaré nombres, pero ahí hubo diputados locales, federales, funcionarios del gobierno estatal. En general conocidos personajes de la política. Lo relevante del caso es que mencionaron el nombre de Pedro Olivas, subdirector de gobernación municipal, como posible candidato a diputado. Se sabe que Pedro tiene aspiraciones políticas, pero no lo habían mencionado en esas lides. Queda el apunte, para el registro.
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Corral se descubrió como lo que es, socio y amigo de los más desprestigiados personajes del régimen. Su visita a Mazatlán, donde se reunión con el reclamado senador Inzunza, es una prueba más de las relaciones que tiene Corral con esos grupos de la delincuencia; La Barredora y el cartel Jalisco. Porque no fue a tomar café, ¿o si?.
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Regresaron al junior holgazán a Tabasco, de donde nunca debió haber salido. Que va para diputado, eso dicen. No debe ser un triunfo, pues lo alejan de Ciudad de México.











