Chihuahua Chih.- Jairo es una figura bíblica, el principal de una sinagoga, conocido por la historia donde su hija de doce años muere y Jesús la resucita.
En un enfoque devocional, su historia es un ejemplo de fe inquebrantable, búsqueda humilde de ayuda divina y esperanza en medio de la desesperación.
La historia muestra que no hay que temer, sino creer, incluso cuando todo parece perdido, debemos postrarnos ante Jesús a pesar de nuestra posición social.
Jairo se postro ante Jesús a pesar de su posición social, su crisis era grande advirtió el Pastor Víctor Payan, ministro titular del Templo Monte de Salvación.
En otro caso, la mujer del flujo de sangre es un personaje del Nuevo Testamento de la Biblia, quien, tras 12 años de padecer una hemorragia crónica, se acercó a Jesús y tocó el borde de su manto para ser sanada.
A pesar de que los médicos no pudieron curarla y la sociedad la tenía marginada, su fe en Jesús la sanó instantáneamente, demostrando el poder de Cristo y la importancia de la fe para la salvación, según se narra en Mateo 9:20-22, Marcos 5:24-34 y Lucas 8:43–48, reafirmo el Pastor Payan durante su sermón.
La mujer del flujo de sangre y la hija de Jairo son dos eventos relacionados que aparecen en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, donde Jesús sana a una mujer que padecía una hemorragia de 12 años y, mientras esto sucede, también sana a la hija de Jairo, un líder de la sinagoga. La mujer, creyendo que con solo tocar el manto de Jesús sería sana, toca su túnica y es curada instantáneamente, demostrando la fe que la salvó.
La historia de ambos eventos resalta el poder sanador de Jesús y la importancia de la fe, tanto la activa de la mujer como la esperanzada de Jairo.










